Gustavo F. Gonzales (1), Arturo Villena (1)
Revista Peruana de Endocrinología y Metabolismo. 2002; 5(1-2):5-21
Resumen
La obesidad es un problema de salud pública que está adquiriendo un rasgo epidémico debido a cambios en el estilo alimenticio y el tipo de vida sedentaria de las poblaciones urbanas modernas. El tratamiento mejora los factores de riesgo metabólicos y cardiovasculares disminuyendo la morbilidad y la mortalidad. Entre los tratamientos más efectivos se encuentra la dieta baja en caloría, la cual debe ser suplementada con aminoácidos y vitaminas con la finalidad de evitar la pérdida proteica y cambios en el metabolismo energético regulados por los sistemas endocrino y nervioso.
Summary
Obesity is problem of public health with a probability to acquire epidemic range due to changes in the alimentary style and sedentary kind of life of modern urban populations. Treatment improved metabolic and cardiovascular risk factors reducing morbidity and mortality. Among most effective treatments are diets with very low calories,which should be supplemented with aminoacids and vitamines with the aim to avoid loss of proteins and changes in the energetic metabolism regulated by endocrine and nervous systems.
Introducción
La estética corporal es una concepción que varia con la moda. En la edad media se apreciaba como ideal el "cuerpo de Rubens" característico por un índice de masa corporal mayor al promedio; sin embargo en la actualidad, el cuerpo ideal es más bien delgado. Sin embargo, el mantener un peso corporal dentro, de límites normales no debe ser visto sólo de un punto de vista estético sino de salud. La obesidad se acompaña de una serie de factores de riesgo que condicionan que los individuos se enfermen y mueran con mayor facilidad que los individuos de peso corporal normal.
El mantener un peso corporal adecuado requiere de un balance entre la ingesta de sustratos energéticos y la energía que se consume por las diferentes actividades metabólicas que desarrollan los individuos. La ingesta de alimentos se basa en un sistema de retroalimentación mediado por el gasto de energía y las funciones de los sistemas nervioso y endocrino (22). El cambio de una vida rural a una vida urbana ha determinado cambios en los estilos de vida y hábitos alimenticios, con un incremento en la dieta a base de grasas y carbohidratos simples. Esta mayor ingesta calórica favorece el depósito de grasa y la obesidad. La modernidad también ha traído un sedentarismo cada vez más patente; las personas ya no caminan sino que se transportan en autos, ya no usan escaleras sino ascensores, incluso ya no se movilizan para cambiar un canal de televisión sino que usan un control remoto. En otras palabras, el gasto energético producido por la actividad física es mínima. En ello se refleja el por qué de las quejas de que ante pequeñas ingestas de alimentos se sube de peso.
El tratamiento de la obesidad debe basarse pues en disminuir la ingesta calórica y aumentar el gasto calórico. La disminución de la ingesta calórica debe asociarse a un incremento en la saciedad, para evitar que las personas sientan la necesidad de comer. Es por ello importante conocer los mecanismos que regulan la ingesta de alimentos y el control de las hormonas sobre el hambre y la saciedad y como estas hormonas regulan la energía del metabolismo.
La presente revisión intenta tener una visión actualizada sobre la regulación hormonal y la ingesta de alimentos, la obesidad y el efecto de las dietas hipocalóricas sobre el organismo.
Regulación de la ingesta de alimentos
El hipotálamo regula la ingesta de alimentos a través de dos grupos neuronales conocidos como "centro de la saciedad" y "centro del hambre". El centro de la saciedad se ha localizado en el núcleo ventromedial, y sus neuronas a diferencia de otras del sistema nervioso central poseen receptores para la insulina. El centro del hambre se encuentra localizado en el hipotálamo lateral (16). El centro del hambre se encuentra constantemente activado, por lo que es un hecho natural el sentir hambre. El centro de la saciedad envía fibras inhibitorias al centro del hambre, de tal forma que cuando se estimula el centro de la saciedad se inhibe el hambre.
Las neuronas del hipotálamo lateral son las más grandes del hipotálamo y se conecta con la mayor parte de estructuras del cerebro, y los núcleos hipotalámicos mayores. Las neuronas del hipotálamo lateral pertenecen al drea parasimpático del hipotálamo, y regulan la ingesta de alimentos (16). El hipotálamo lateral promueve la utilización de glucosa y la liberación de insulina. La estimulación del núcleo ventromedial tiene efecto opuesto a la estimulación del hipotálamo lateral. El centro de la saciedad es regulada por la glucosa intracelular. Al aumentar la glucosa intracelular se activa el centro y se inhibe el hambre.
En los últimos años se ha estudiado diversas sustancias que regulan el consumo de los carbohidratos y de las grasas. Entre estas tenemos, a la serotonina, la galanina y el neuropéptido Y.
La activación serotoninérgica suprime la ingesta de alimentos. La administración directa de fluoxetina (un inhibidor de la recaptura de serotonina) o de 5- HT en el núcleo paraventricular del hipotálamo suprime selectivamente la ingesta de carbohidratos, pero no la ingesta de proteínas o de grasas. El tratamiento con fluoxetina reduce el tamaño del alimento sin un efecto sobre la frecuencia alimenticia. La deficiencia de serotonina, o la disminución de la actividad serotoninérgica cerebral se asocia a obesidad (162).
La galanina, un polipéptido de 29 aminoácidos (31), se distribuye en el cerebro principalmente en el hipotálamo y en el hipocampo (164,165). Las neuronas que inervan el hipocampo se originan en el sistema noradrenérgico del locus coeruleus. En el hipotálamo la galanina es sintetizada en el núcleo arcuato (17). Se han descrito dos receptores para galanina (1 y 2) que pertenecen a la familia de la proteína G (46).
La galanina y el neuropéptido Y aumentan la ingesta calórica y la preferencia por las grasas (92-94), reducen el gasto de energía y afecta la liberación de hormonas metabólicas (155). Cuando hay restricción calórica se incrementan los niveles de neuropéptido Y en el núcleo arcuato del hipotálamo lo que puede favorecer la necesidad de una ingesta de grasas (105).
La galanina regula la ingesta de grasas, la memoria (37), regeneración neuronal, y la función hormonal (83), y reproductiva (94). GAL estimula la secreción de hormona del crecimiento (3 1). La galanina hipotalámica al estar relacionada a la preferencia por las grasas, favorece la obesidad (93). La galanina tiene acción pre-sináptica en el núcleo arcuato e inhibe la liberación de glutamato (83).
La galanina inicia la conducta de alimentación, en parte activando la dopamina mesolímbica (43) y suprimiendo la actividad colinérgica intrínseca en el núcleo accumbens, en tanto que neuropéptido Y favorece la ingesta sin cambios en el sistema Diacetilcolina (128). La galanina tiene un efecto inhibitorio sobre las neuronas serotoninérgicas (165). Esto puede explicar los efectos antagónicos de ambas sustancias sobre la ingesta de alimentos.
Las hormonas metabólicas y la ingesta de alimentos regulan la secreción de galanina, por lo que se sugiere una relación entre la actividad de galanina en el núcleo paraventricular (parvocelular anterior) y los procesos metabólicos y conductuales del metabolismo e ingesta de grasa (155).
Hormonas y peso corporal
El peso corporal del adulto esta determinado por la ingesta y el gasto calórico. La ingesta calórica es regulada por la sensación de hambre o de saciedad, funciones propias del sistema nervioso central y cuyo sustrato anatómico se encuentra en el diencéfalo. Existe una variedad de hormonas que regulan la energía del metabolismo en el organismo, por lo cual pueden tener implicancia en los componentes del peso corporal. Igualmente las hormonas participan en los mecanismos de hambre y saciedad. La insulina, leptina, colecistokinina, hormona liberadora de corticotropina, enterostatina, y TRH son consideradas como hormonas de la saciedad (22,41,110,114), en tanto que el neuropéptido Y, la divorcian, y la galanina, favorecen la ingesta de alimentos (22).
Hormona del crecimiento - factor de crecimiento similar a insulina - I
Uno de los mecanismos más importantes que tiene el organismo para regular el peso corporal es la que desarrolla el eje somatotrópico a través de la unidad hormona del crecimiento-Factor de Crecimiento Similar a Insulina I y II (IGFI y II). En la obesidad se encuentra disminuida la función de este eje así como un aumento en los niveles de insulina (15).
La hormona del crecimiento favorece la lipólisis y la síntesis proteica (142). La hormona del crecimiento favorece la producción y secreción del factor del crecimiento similar a insulina (IGF-I). La hormona del crecimiento y la IGF- I se encuentran disminuidos en la obesidad (127). Los obesos comparados a las personas de peso corporal normal tienen una menor frecuencia de episodios secretorios y una menor producción diaria de hormona del crecimiento (GH), del mismo modo tienen una menor vida media de la hormona del crecimiento (132). Se ha observado que pacientes obesos tratados con hormona del crecimiento recombinante estimulan la producción de IGF-I conservando la masa magra (muscular) y aumentando la energía del metabolismo aún en la presencia de una severa restricción calórica (142), y reduciendo el efecto termogénico durante la ingesta de alimentos (99). En situaciones de trauma quirúrgico, donde se incrementa la pérdida proteica, la administración de hormona del crecimiento recombinante contribuye a la atenuación de la oxidación del aminoácido leucina y a un incremento significante en la síntesis proteica (26). La administración conjunta de hormona del crecimiento y de IGF-I favorece una mayor pérdida de peso en mujeres obesas tratadas con dietas de 500 calorías/día (146), lo que sugiere que la hormona del crecimiento puede tener también un efecto directo en la regulación del peso corporal y otro mediado por IGF-I.
Leptina
La leptina es una hormona producida por las células del tejido adiposo y parece regular el nivel de grasa corporal (22). La leptina disminuye con el ayuno en humanos, sin embargo su mecanismo es aún desconocido. Durante una dieta hipocalórica se ha observado aparte de la reducción del peso corporal, una disminución en los niveles; de leptina con un aumento de la lipólisis (41). En roedores la administración intracerebroventricular de leptina reduce la ingesta de alimentos y la ganancia en el peso corporal (25). Los niveles de leptina son más altos en mujeres que en varones y esto contribuye a que las mujeres (delgadas u obesas) tengan una mayor sensibilidad a la insulina (48). La leptina parece tener también un rol regulador de los procesos reproductivos (20).
Tri-iodotironina (T3)
La tri-iodotironina disminuye con el ayuno; sin embargo, esta reducción no afecta ni media el proceso de adaptación al ayuno. Este proceso de adaptación consiste en reducir el catabolismo proteico cambiando la fuente de energía de la glucosa a las grasas. A parecer la disminución de la tri-iodotironina por el ayuno puede iniciar la disminución en la liberación de glucosa por el hígado (24).
Insulina
La insulina participa en el hipotálamo para activar el centro de la saciedad. La insulina reduce los niveles; de aminoácidos en suero por su efecto promotor de la síntesis proteica (113). A nivel periférico, el catabolismo proteico se encuentra aumentado en las personas con hiperglicemia por diabetes mellitus no insulino dependiente. El normalizar la glucosa con insulina exógena, normaliza también el metabolismo proteico. Es así, que el metabolismo proteico es más sensible a la insulina de lo que se pensaba anteriormente (65). La insulina y el glucagón tienen efectos hipo aminoacidémico, particularmente en los niveles de isoleucina, leucina, metionina, valina, fenilalanina y tirosina (66). En situaciones de hipoglicemia inducida por la insulina hay una disminución en los aminoácidos de cadena ramificada en comparación a los aminoácidos esenciales no ramificados. Si se mantiene esta hipoglicemia de manera prolongada se produce mas bien un aumento de los aminoácidos de cadena ramificada a pesar de la hiperinsulinemia. Esto se debe a que empiezan a actuar las hormonas contraregulatorias como, el glucagón, la epinefrina, la hormona del crecimiento y el cortisol (35). En situaciones de resistencia a la insulina se observa un incremento compensatorio de insulina (hiperinsulinemia) (6).
La sensibilidad a la insulina es otro componente importante en la regulación de la ingesta de alimentos. Una menor sensibilidad a la insulina puede aumentar la producción de neuropéptido Y en el hipotálamo medio basal y una mayor ingesta de alimentos (120).
Galanina
Galanina es un neuropéptido de 29 aminoácidos que estimula la conducta alimenticia, reduce el gasto energético y afecta la liberación de hormonas metabólicas (55,56,155). Se ha observado una relación entre la actividad de galanina en el núcleo paraventricular del hipotálamo y los procesos; del metabolismo de grasa y de una preferencia por la ingesta de grasa (93,155). La función de la galanina del núcleo paraventricular se realiza en estrecha relación con los niveles circulantes de insulina y glucosa (92).
La galanina aumenta los niveles de hormona del crecimiento y disminuye los de insulina (55).
Efecto del ayuno y la regulación hormonal
El otro extremo de las dietas hipercalóricas lo constituye el ayuno. Existen numerosos estudios que tratan de determinar el efecto del ayuno sobre la regulación hormonal y el metabolismo proteico. Esto no sólo sirve para determinar la mecánica de la regulación intrínseca del organismo ante la ausencia de ingesta de nutrientes, sino que sirve para determinar los mecanismos de adaptación endocrina del organismo cuando se plantea el uso de dietas muy bajas en caloría para el tratamiento de la obesidad.
Cuando se realiza un ayuno de cuatro, días en voluntarios sanos se encuentra una disminución en la secreción endógena de insulina y una elevación plasmática del aminoácido leucina (producido por proteólisis), un aumento en la degradación de proteínas (proteólisis) y oxidación de leucina, sin cambios en las tasas no oxidativas de desaparición de leucina (síntesis proteica). La administración de insulina suprime la proteólisis (51). Igualmente se demuestra que es necesario la presencia de mayores concentraciones de aminoácidos de cadena ramificada para restaurar la sensibilidad y especificidad a los efectos de la insulina en el metabolismo proteico después de cuatro días de ayuno (51). Estos resultados son importantes pues permiten delinear el concepto de la importancia de suplementar con aminoácidos las dietas muy bajas en caloría para el tratamiento de la obesidad con la finalidad de poder mejorar la sensibilidad a la insulina, que por un lado va a participar en estimular el centro de saciedad en el hipotálamo y por otro mejorar el contenido proteico del organismo favoreciendo un estado nutricional proteico adecuado aún en condiciones de alta restricción calórica.
En un estudio realizado a voluntarios sanos, la administración endovenosa de aminoácidos de cadena ramificada como la L-valina, L-isoleucina, y la L-leucina de manera individual o en una mezcla de ellos produce cambios en las concentraciones de aminoácidos, y de glucosa e insulina en sangre. Durante la infusión de valina se observa una disminución de tirosina; cuando se infunde leucina hay una disminución de tirosina, fenilalanina, metionina, valina e isoleucina. La concentración de insulina aumenta con la infusión de leucina. La infusión de la mezcla de los tres aminoácidos disminuye los niveles de tirosina, fenilalanina y metionina (44).
Cuando se reducen los niveles séricos de aminoácidos (hipoaminoacidemia) por el ayuno se incrementan los niveles de glucosa en sangre por efecto de una menor sensibilidad a la insulina (resistencia a la insulina). Este efecto es prevenido si durante el ayuno se mantienen niveles normales de aminoácidos, a través del suplemento con una solución parenteral de aminoácidos (49).
Obesidad
La obesidad es considerada como una enfermedad (123, 141) y en muchas partes del mundo se ha convertido en una epidemia. En Estados Unidos es un problema de salud pública (23). La obesidad se caracteriza por defectos fisiopatológicos que afectan ambos lados de la ecuación del balance de energía. Los individuos con una predisposición a la obesidad tienen alteración, el control del apetito cuando las dietas son ricas en grasa y altas en calorías. Ellos también muestran una menor tasa metabólica basal, lo que aunado a un estilo de vida sedentario contribuye a un menor gasto energético, lo que conlleva a la obesidad (12).
La obesidad esta asociada con un incremento en la morbilidad y mortalidad por enfermedad cardiovascular, hiperlipidemia, hipertensión, infarto, disfunción pulmonar, diabetes, algunos tipos de cáncer, y enfermedad de la vesícula biliar (85, 123, 141, 150). La obesidad se asocia con una disminución en la secreción de la hormona del crecimiento (141), con lo que disminuye la acción lipolítica y anabólica proteica. En los últimos años se ha observado un incremento de la prevalencia de obesidad entre personas de edad avanzada, lo que incrementa los factores de riesgo de enfermedad que son propios de la edad (78). En las personas de mayor edad se observa un bajo gasto de energía por el ejercicio físico cuando tienen mayor tejido adiposo, que cuando tienen mayor masa muscular, por lo que es importante disminuir los requerimientos energéticos en las dietas de las personas de mayor edad (129). Es interesante que a pesar de aumentar el tejido graso, las personas de mayor edad tienen una menor ingesta de alimentos por menor apetito (110). El mayor peso parece deberse a la menor actividad física y a un metabolismo alterado con la edad (110). Recientemente se ha demostrado que las personas de mayor edad tienen una menor secreción de hormona del crecimiento y de IGF-I los cuales se encuentran a su vez asociados a una mayor probabilidad de obesidad (15). Es por lo tanto importante tratar de corregir los niveles de hormona del crecimiento con la finalidad de normalizar la alteración del metabolismo energético en las personas de mayor edad.
Existen diferentes tipos de obesidad, y los riesgos de morbilidad difieren también de acuerdo al tipo de obesidad. Existe la obesidad androide (tipo manzana) u obesidad superior; y la obesidad ginecoide (tipo pera) u obesidad inferior (79). La obesidad androide es la de mayor riesgo y se caracteriza por un aumento en la grasa visceral. La obesidad ginecoide se caracteriza por un aumento en la grasa subcutánea. La obesidad superior está asociada a resistencia a la insulina, por acción de un aumento del flujo de leucina por efecto de la obesidad (79). La disminución del peso corporal por la dieta disminuye el flujo del aminoácido leucina (79).
La obesidad se caracteriza por altos niveles de insulina y una disminuida secreción de hormona del crecimiento (GH), resultando en niveles elevados de la relación insulina/GH lo que favorece una actividad lipogénica (5). La activación serotoninérgica en individuos obesos disminuye la relación insulina/GH (5), por lo que las estrategias de reducción de peso deben favorecer el aumento de la actividad serotoninérgica.
Se han planteado una serie de estrategias para el tratamiento de la obesidad, entre las que se incluyen las dietas, el tratamiento farmacológico, y la nutrición parenteral total en pacientes obesos hospitalizados (23). La nutrición parenteral hipocalórica ha demostrado ser más efectiva cuando se incluye la administración de aminoácidos, lo que produce un mejor balance nitrogenado que cuando se utiliza electrolitos, o 2 g de carbohidratos por Kg/día (14).
El uso de fármacos por tiempo prolongado para tratar la obesidad no es recomendable. Existe un buen número de supresores del apetito, que han sido retirados del mercado debido a serios efectos colaterales durante usos de más de tres meses. En muchos casos, no existen datos sobre su efecto en periodos mayores de un año (123). Su uso puede ser favorable para periodos cortos para apoyar la restricción calórica ( 123). Recientemente ha salido al mercado la sibutramina, un inhibidor de la recaptura, de serotonina y noradrenalina, que induce la pérdida de peso vía dos mecanismos: mejorando la saciedad y el gasto energético. Con el uso de este fármaco, hay una mayor pérdida de grasa visceral, que de grasa subcutánea, por lo que los factores de riesgo metabólico disminuyen (149). Los agentes que estimulan las neuronas adrenérgicas, particularmente los que estimulan los receptores beta-3 adrenérgicos, son adecuados porque ofrecen mecanismos de inhibición del hambre en el sistema nervioso central, y de estimular el gasto de energía, la lipólisis y la oxidación de las grasas (12).
El uso de fibra soluble es también frecuente para el tratamiento de la obesidad; sin embargo, recientemente se ha demostrado que el uso de fibra completamente soluble (fibra guar) en sujetos con dietas de 800 Kcal/día no disminuye el peso corporal, ni aumenta la saciedad, ni las hormonas de la saciedad, con relación a lo que ocurre con el uso sólo de dieta de 800 Kcal/día (68,69).
Con relación a las dietas hay una serie de propuestas, como las dietas muy bajas en calorías (82), y aquellas con variaciones en la composición de las grasas; así por ejemplo, las dietas que contienen una alta relación de grasas poliinsaturadas/saturadas producen un incremento de la tasa metabólica basal y la termogénesis (151); esto puede tener una implicancia importante en el tratamiento de la obesidad. La alimentación con alto contenido de grasas saturadas son negativos; para el tratamiento de la obesidad. Las personas que consumen dietas altas en grasa regulan mal su balance energético y su balance de grasa corporal (125). Recientemente se ha demostrado que una reducción del 10% en la proporción de energía a partir de las grasas produce una reducción de 16 g/día. en el peso corporal (21), por lo que resulta importante reducir la cantidad de grasa en la dieta. Existen también dietas con alto contenido proteico que incrementa el área de las fibras musculares cuando se asocia al ejercicio (140).
Para que un tratamiento de obesidad sea considerado como satisfactorio, el Instituto de Medicina de la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos ha propuesto que la reducción de peso debe ser de 5% o más del peso inicial y debe mantenerse esta pérdida de peso por al menos 1 año (154). La disminución de peso del 5 al 10% reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares, y diabetes mellitus entre otros (123).
Las dietas muy bajas en caloría son las preferidas para el tratamiento de la obesidad (166). Estas técnicas combinan las ingestas energéticas de 400-800 Kcal/día. con un monitoreo médico y una educación intensiva del estilo de vida (9, 109) .
Las dietas muy bajas en caloría producen reducciones de peso de 21 Kg. en 16 semanas, reducciones en la presión arterial, en los niveles de colesterol total y de la lipoproteína de baja densidad (LDL), y triglicéridos. También disminuye la concentración sanguínea de la glucosa y de la hemoglobina glicosilada en diabéticos (8). Esta baja de peso se mantiene durante varios años (154). La resistencia a la insulina o la hiperinsulinemia no afecta la capacidad de reducción de peso de las dietas hipocalóricas, por lo que también podrían utilizarse en estos casos (106).
En un programa de ocho semanas con dieta muy baja en calorías, la mayor reducción de peso se encuentra en la masa grasa y en menor proporción en la masa magra o muscular (71). Aunque la disminución de la masa muscular no es mayor que la aceptable, un tratamiento de mayor duración puede tener un impacto negativo en el organismo (142). Así, por ejemplo se ha observado una disminución en los niveles séricos de pre-albúmina y la proteína ligadora de retinol al cabo del primer mes de tratamiento con una dieta muy baja en calorías (116).
El patrón de los aminoácidos en suero, se modifica notablemente con las dietas muy bajas en calorías, aumentando la concentración de algunos aminoácidos (glicina, prolina, serina, treonina) y disminuyendo otros (valina, leucina, isoleucina, alfaaminobutirato, cistina, histidina, alanina) (159).
El uso de dietas muy bajas en calorías con suplemento proteico de alta calidad y un programa de consejería provee una alta tasa de éxito (84). Igualmente se ha demostrado que las dietas tienen mejor efecto cuando son simples y novedosas (139).
Efecto de la dieta sobre el metabolismo proteico
El balance entre la síntesis (anabolismo) y la destrucción (catabolismo) proteica regula la masa proteica del organismo. El metabolismo proteico fluctúa durante las 24 horas del día en respuesta a la ingesta intermitente de alimentos. Durante el período post-prandial aumenta la masa proteica del organismo como consecuencia de un aumento en la síntesis proteica. El pool de aminoácidos; libres y la velocidad de oxidación de los aminoácidos también aumenta. Consecuentemente, los aminoácidos son usados en su mayor extensión como sustratos energéticos. Durante el ayuno, la velocidad de síntesis proteica es menor que el catabolismo proteico. Esto conduce a una pérdida de proteínas, esencialmente porque la disminución en la síntesis proteica en el músculo es pronunciada. El balance nitrogenado es controlado por la cantidad y composición de la dieta y por los cambios en la síntesis y catabolismo de las proteínas. Cuando se incrementa la proteína en la alimentación, específicamente los aminoácidos esenciales, hay un incremento, en la síntesis proteica (10).
Los músculos esqueléticos del organismo constituyen la mayor fuente, de proteínas, y actúan como un gran órgano regulatorio metabólico que ayudan a mantener niveles aceptables de aminoácidos y glucosa en la circulación. El mantenimiento de esta homeostasis tiene relevancia para evitar diferentes enfermedades (33). Las pérdidas de proteínas del organismo pueden deberse a una reducción del sustrato como en el caso del ayuno, o por un aumento en las pérdidas, como ocurre en los casos de trauma o cirugía (101).
Cuando se usan dietas de 1100 Kcalorías/día y mis de 70 gramos de proteína, la síntesis de proteína resulta ser similar al de una dieta control de 2000 Kcal/día y 80 gr. de proteína; sin embargo cuando se usan dietas de 1100 Kcal/día y menos de 70 gr. de proteína, se observa una disminución en la síntesis proteica (117).
El uso de dietas muy bajas en calorías (< 500 Kcal/día.) produce una disminución en la síntesis (42, 63, 77, 126) y en el catabolismo proteico produciendo un balance neto nitrogenado negativo (63) y con el suplemento proteico con determinada composición de aminoácidos esenciales se mantiene un equilibrio nitrogenado al disminuir la tasa de catabolismo proteico (destrucción) (62,64). Lo mismo ocurre cuando se suplementa parenteralmente con aminoácidos (126). Esto hace necesario que las dietas bajas en caloría sean suplementadas con aminoácidos esenciales.
Durante el ayuno de varios días, el organismo produce glucosa a partir de la oxidación de los aminoácidos de los músculos; esto ocurre a pesar de que aún no se haya consumido todo el tejido graso (118). Es por ello importante en estas situaciones mantener una fuente de aminoácidos en los músculos para evitar romper la homeostasis metabólica. Las dietas hipocalóricas que no contienen aminoácidos favorecen la gluconeogénesis a partir del aminoácido alanina de los músculos (36). Esto puede tener un efecto deletéreo sobre el organismo si es que no es prevenido. La administración de precursores gluconeogénicos (alanina) como suplemento de la dieta no aumenta la gluconeogénesis por lo que se espera que intervenga mayormente, en la síntesis proteica (102).
En las dietas bajas en carbohidratos hay un aumento en los niveles de aminoácidos de cadena ramificada debido al metabolismo proteico (52). Cuando la restricción es severa se produce una acumulación de aminoácidos de cadena después de la ingesta de proteínas, que es en parte debido a una menor utilización de estos aminoácidos. Esto se normaliza con la ingesta de carbohidratos (52), o generando mecanismos que incrementen la glicemia. Esto último se puede lograr con el incremento endógeno o exógeno de hormona del crecimiento.
Experimentalmente se ha demostrado que la infusión de aminoácidos (lisina, metionina, treonina, triptofano, histidina y arginina) aumenta el metabolismo proteico (158). Se ha demostrado igualmente que la administración de una solución de 10% de aminoácidos cristalinos (72) disminuye el catabolismo (destrucción) proteico y mejora la síntesis proteica (72). El uso de dietas bajas en proteínas suplementadas con aminoácidos esenciales no reduce la proteinemia ni albuminemia por lo que no ocurre deterioro del estado nutricional (148). Esto sugiere la necesidad de suplir con aminoácidos esenciales cuando se utilizan dietas hipocalóricas bajas en proteínas para el tratamiento de la obesidad. El suplemento de aminoácidos en dietas bajas en proteínas ha mostrado ser efectivo también en pacientes con enfermedad renal avanzada, retardando la progresión de la enfermedad, al mantener un adecuado nivel nutricional (144).
Si consideramos al organismo compuesto de dos compartimentos, el muscular y el no muscular, se puede apreciar que durante el ayuno hay una pérdida consistente en la cantidad de aminoácidos de los músculos para ser utilizados en el compartimento, no muscular. Esto es mejorado con la administración de glucosa y de aminoácidos (73). El uso de soluciones nutritivas es pues importante para mantener la homeostasis metabólica y un mejor control del flujo de nutrientes en los pacientes en ayuno (136).
Cuando se compara el efecto de las dietas hipocalóricas con y sin suplemento, de aminoácidos se encuentra que el ahorro de nitrógeno es mayor en el grupo, que fue suplementado con aminoácidos en relación al no suplementado. Esto, preserva el contenido de proteínas en el organismo (30).
Efecto del género en le respuesta a la dieta hipocalórica
La obesidad se asocia con un número, de alteraciones metabólicas y hormonales, que a su vez pueden aumentar el riesgo de que los obesos desarrollen enfermedades ateroescleróticas. Estas complicaciones son más aparentes en la obesidad superior donde parece jugar un rol importante la resistencia a la insulina y la hiperinsulinemia. Existen diferencias de género con relación a la mortalidad por enfermedad coronaria, siendo más susceptibles los varones que las mujeres. Se ha calculado que las mujeres pueden acumular de 20-30 kg. más grasa que los varones antes que se establezca la igualdad de factores; de riesgos cardiovasculares. Se postula que las mujeres tienen una mejor sensibilidad a la insulina (48). Las mujeres tanto delgadas como obesas tienen una mayor sensibilidad a la insulina que los varones en similares condiciones y que esta mayor sensibilidad a la insulina seria consecuencia de la mayor concentración sérica de leptina que se observan en las mujeres.
Se ha observado igualmente, que en los programas de reducción de peso, los varones usualmente exhiben una mayor mejoría en los factores de riesgo metabólicos que las mujeres. Esta diferencia entre géneros es debida a que los varones pierden más grasa visceral que las mujeres. Esto produce una reducción en los niveles séricos de los triglicéridos y un aumento de la lipoproteína de alta densidad (HDL). Por el contrario, las mujeres pierden más grasa subcutánea que los hombres luego de una dieta similar (160).
Aminoácidos
Los aminoácidos son importantes para el organismo pues constituyen el sustrato, para la síntesis proteica, e igualmente para la síntesis de neurotransmisores en el sistema nervioso central. La relación de aminoácidos neutros y básicos es también importante para el transporte de aminoácidos a través de la barrera hematoencefálica. El cerebro capta aminoácidos de cadena larga especialmente valían, en tanto, que los aminoácidos sintetizados en el cerebro como el aparato, glutamato, y alanina muestran una baja tasa de absorción a través de la barrera hematoencefálica (133). Sin embargo, aún no se ha establecido completamente cuales son las necesidades cuantitativas mínimas de los aminoácidos esenciales en la dieta para mantener una adecuada nutrición proteica en el adulto (167).
La concentración de los aminoácidos en suero es regulada por diferentes sustratos energéticos como la glucosa, las grasas y las proteínas. La insulina disminuye los niveles de leucina en suero por supresión de la proteólisis (51); la leucina disminuye los niveles de aminoácidos aromáticos (tirosina, fenilalanina) y metionina (44). La glucosa disminuye los niveles de aminoácidos neutros; largos (metionina, fenilalanina, tirosina y triptofano), siendo menor la disminución para el triptofano por lo que la relación triptofano/otros aminoácidos neutros se eleva favoreciendo el transporte del triptofano al cerebro y por en la síntesis de serotonina (119). La serotonina es un neurotransmisor que regula el hambre por los carbohidratos. La ingesta de glucosa igualmente disminuye la concentración sérica de los aminoácidos de cadena ramificada (119).
Los aminoácidos son administrados de diferentes formas enteral o parenteralmente (80). Los que son administrados parenteralmente pueden serlos como solución cristalina al 10% (72) o como tripéptidos (triglicina y trileucina) (2), y en diferente composición (39,163). Existen soluciones comerciales que han sido exhaustivamente evaluadas resultando óptimas en su capacidad de estimular la actividad metabólica tanto en sujetos normales como en pacientes sépticos (11).
Las soluciones que contienen aminoácidos libres son eficientemente utilizadas por el organismo mejorando la síntesis proteica (97); sin embargo es necesario mantener una correcta composición calórica/nitrogenada, pues estudios experimentales en roedores han demostrado que el uso de altas concentraciones de aminoácidos puede causar mala función hepática, por lo que es importante mantener una adecuada fuente para la síntesis proteica (137). Un exceso de lisina tiene también efecto negativo sobre la proteína muscular y hepática, los cuales son contrarrestados por el suplemento de treonina (47). Es por ello importante mantener una composición adecuada de los aminoácidos suplementados parenteralmente.
Los aminoácidos pueden ser estudiados de manera individual pues sus deficiencias producen una serie de alteraciones diferentes unas de otras. Por ejemplo, la administración de una dieta baja en el aminoácido taurina favorece a la disfunción retiniana (54).
La administración de aminoácidos es favorable por muchas razones, y no solamente por mantener niveles adecuados de proteínas en condiciones de ayuno (28). Los aminoácidos participan en la liberación de insulina, hormona del crecimiento (86), glucagón (86,113) y de colecistoquinina (114). Esta última hormona favorece la contracción de la vesícula biliar (114), y a nivel cerebral interviene en el control de la ingesta de alimentos (hormona de la saciedad). Igualmente, los aminoácidos favorecen la reducción del colesterol plasmático (161), y tienen funciones anabólicas en tejidos periféricos (100). El uso de aminoácidos libres tiene un valor nutricional proteico similar al uso oral de proteínas (111). Los aminoácidos infundidos o ingeridos tienen también un efecto termogénico que es importante para el metabolismo celular; este efecto térmico de los aminoácidos a diferencia del de la glucosa no se afecta en los casos de obesidad o de diabetes mellitus insulino independiente (143).
Es igualmente importante mantener un balance entre los aminoácidos (aa) no esenciales y los esenciales; así, cuando la relación aa no esenciales/aa esenciales aumenta, el apetito y los niveles de albúmina plasmática disminuyen (34). La abstinencia absoluta de alimentos por cinco días disminuye los niveles de pre-albúmina y la proteína ligadora de retinol. Esto se evita con una dieta mínima de aminoácidos esenciales (15 gr.) y de carbohidratos (60 gr.) (58).
Se ha demostrado experimentalmente en ratas que la mezcla de aminoácidos esenciales, o la de aminoácidos de cadena ramificada aumentan la sensibilidad de la síntesis proteica muscular a la insulina (53).
La suplementación de la dieta con lisina, triptofano y treonina mejora la retención de nitrógeno; igualmente se incrementa la retención de energía (81). Ello demuestra la importancia de suplementar con aminoácidos las dietas para reducción del peso corporal.
Los aminoácidos estimulan o inhiben la liberación de algunas hormonas de la hipófisis, páncreas y gastrointestinal por administración oral o endovenosa. Estos efectos son usados para estudiar la reserva hormonal de estas glándulas, como la de hormona del crecimiento, insulina, glucagón y somatostatina etc. y para el diagnóstico de enfermedades endocrinas y gastrointestinales (131).
El uso de aminoácidos como suplemento alimenticio es igualmente importante para mantener la secreción de glucagón (113). Esta hormona es importante pues permite recuperar los niveles de la glicemia después de una disminución de la misma producida por la insulina.
Efectos individuales de los aminoácidos
ÁCIDO GLUTÁMICO
La reducción del pool intracelular de glutamato que se utiliza para estimular la síntesis de glutamina, provoca una reducción de los aminoácidos de cadena ramificada en suero, debido a que la transaminación de estos sirve para restaurar el pool de glutamato intracelular (98).
TRIPTÓFANO
La ausencia del aminoácido triptofano en la dieta altera el patrón del sueño disminuyendo la latencia del estadio 4 y aumentando el estadio 4 del sueño durante las tres primeras horas de sueño (107). Este efecto puede ser debido a una disminución en la síntesis de serotonina. Esta disminución de la serotonina produce una disminución en los niveles de hormona del crecimiento y consecuentemente menor lipólisis y síntesis proteica. La menor síntesis de serotonina aumenta igualmente el apetito, particularmente a carbohidratos (60). El tratamiento con triptofano mejora la síntesis de serotonina y disminuye el hambre a los carbohidratos (91). Se ha demostrado que la administración de glucosa favorece la síntesis proteica a partir de aminoácidos administrados parenteralmente a varones en ayuno (135). Teniendo en cuenta que el triptofano aumenta los niveles de serotonina, y ésta de la hormona del crecimiento (61) que a su vez actúa aumentando los niveles séricos de glucosa, la administración de triptofano actuando a través de la glucosa puede incrementar la síntesis proteica. Estudios en nuestro laboratorio han demostrado que la serotonina modula tanto la liberación de insulina en respuesta a la glucosa como la sensibilidad de los receptores a la insulina (59). La infusión intravenosa de glucosa en roedores aumenta los niveles de leptina, una hormona de la saciedad (96). Con lo anterior se demuestra que con la sola administración de triptofano se genera una serie de cambios metabólicos que conducen a la saciedad.
FENIALANINA
Estudios experimentales han demostrado que el uso de una dieta libre de terminan reduce la ingesta de alimentos así como las concentraciones de ácido glutámico y ácido aspártico en el núcleo accumbens en el cerebro; el óxido nítrico, reduce esta hipofagia pero no cambia los niveles de los aminoácidos, ácido glutámico y ácido aspártico (108) Esta acción del óxido nítrico en la regulación del comporta miento alimenticio ha sido confirmado en otros estudios (32). En este caso la acción del óxido nítrico, es a nivel del sistema nervioso central.
La administración de fenilalanina aumenta los niveles séricos de insulina y de glucagón y estos incrementos producen una disminución en los niveles de isoleucina, leucina, metionina y valina (66).
La fenilalanina es igualmente precursora de la síntesis de la noradrenalina y de la dopamina en el sistema nervioso central.
ALANINA
En estudios experimentales en ovejas se ha demostrado el efecto de diferentes aminoácidos sobre la secreción hormonal. Alanina, glicina y serina producen una mayor secreción tanto de insulina como de glucagón que los otros aminoácidos, Los aminoácidos neutros de cadena recta estimulan ambas, insulina y glucagón; los aminoácidos de cadena ramificada mejoran la secreción de insulina pero suprimen la de glucagón; los aminoácidos acídicos aumentan la secreción de hormona del crecimiento. El ácido aspártico y la arginina provocan la mayor estimulación de hormona del crecimiento (86).
La administración de grandes cantidades de alanina (10 gr) en humanos de manera oral o por infusión aumentan los niveles sanguíneos de treonina, serina, glutamina, prolina, glicina y del ácido alfa amino n-butírico, debido a un aumento de estos aminoácidos en el compartimiento plasmático; en tanto que, disminuyen los niveles de leucina, valina e isoleucina debido a un aumento en el compartimiento celular. El glucagón se incrementa tanto en la administración oral como endovenosa, en tanto que la insulina se incrementa en la administración oral de alanina (130).
GLICININA
La glicina tiene un rol esencial, constitutivo en mantener la integridad estructural de los túbulos proximales renales (157). La glicina tiene igualmente efecto citoprotector de los túbulos renales frente a una injuria hipóxica (156) o por administración de maleato (115).
LEUCINA
La infusión de leucina en adultos voluntarios sanos aumenta la concentración de leucina libre en el músculo, mientras que la suma de los otros aminoácidos de cadena ramificada, de los aminoácidos aromáticos y de los aminoácidos básicos disminuye (45). En plasma, la infusión de leucina disminuye los niveles de alanina, valina, metionina, tirosina, fenilalanina y la suma de los aminoácidos aromáticos. La combinación de la infusión de leucina y la hiperinsulinemia tienen efecto aditivo, en esta disminución (45). Estos efectos son atribuidos a una acción especifica de la leucina sobre los otros dos aminoácidos de cadena ramificada y una disminución de la proteólisis muscular tanto por la acción de la leucina como de la insulina.
La administración de aminoácidos es también importante pues favorece la hiperglucagonemia que a su vez estimula la producción endógena de glucosa a pesar de la hiperinsulinemia (18). Esto favorece la saciedad, y el mantenimiento de un sustrato energético a pesar de la restricción calórica por la dieta baja en caloría.
ARGININA
La arginina es un aminoácido que no sólo interviene en la síntesis proteica sino también en la síntesis de un neurotransmisor a nivel del sistema nervioso, y potente vasodilatador a nivel endotelial, el óxido nítrico (108, 122). Los niveles de arginina plasmática y en tejido vascular se encuentran disminuidos en diabetes experimental producida en ratas, lo cual conduce a una disminución a la síntesis de óxido nítrico y una menor actividad vasodilatadora (122).
El endotelio regula la función vascular liberando la sustancia vasodilatadora, óxido nítrico, y el péptido vasoconstrictor, endotelina-I. Se ha demostrado que en casos de hipercolesterolemia y ateroesclerosis hay una disminución en la actividad de óxido nítrico y una excesiva actividad de la endotelina-I (121). En estos casos la suplementación con L-arginina restaura la función endotelial (121). El óxido nítrico tiene también un efecto hipocolesterolémico a través de una acción sobre el metabolismo de apolipoproteina B en el hígado (87). El uso de inhibidores de la síntesis de óxido nítrico produce hipercolesterolemia (82) a través de una inhibición de la actividad enzimática de la colesterol 7 alfa-hidroxilasa hepática. Esta enzima favorece la síntesis de ácidos biliares a partir del colesterol; al estar disminuida la actividad de la enzima, resulta en un aumento en los niveles de colesterol. Esta acción de los inhibidores de la óxido nítrico sintetasa es revertida cuando se suplementa con L-arginina (82). Igualmente se ha demostrado de manera experimental que la administración de L-arginina en conejos alimentados con colesterol reduce la progresión de la ateroesclerosis (19). Esta acción es debido a una disminución en la proliferación celular miointimal en las arterias y a una menor acumulación de monocitos en la arteria (19).
Una de las acciones importantes de la arginina es su capacidad de favorecer la secreción de hormona del crecimiento (27, 127). La hormona del crecimiento cumple un rol primordial al regular la energía del metabolismo produciendo hiperglicemia, lipólisis con aumento de los ácidos grasos no esterificados, y aumento en la síntesis proteica. El ácido aspártico puede inhibir o retardar la respuesta de hormona del crecimiento a la arginina (27). La arginina es capaz de suprimir el efecto inhibitorio de la glucosa sobre la secreción de hormona del crecimiento (56), lo cual le da un valor especial a la suplementación con arginina cuando se intenta aumentar la función del eje hormona del crecimiento-IGF I.
La mayoría de estudios relacionados al efecto de la arginina sobre la secreción de hormona del crecimiento se basa en la administración parenteral de arginina (56, 57, 127). Se ha tratado también de evaluar el efecto, de la administración oral de arginina sobre la secreción de hormona del crecimiento, sin embargo sus resultados son contradictorios. En un estudio realizado en fisicoculturistas, donde se evaluó el efecto de la administración oral de arginina/lisina, o de ornitina/tirosina, no se observa incremento en la secreción de hormona del crecimiento (88). La administración de 8 gramos de arginina por vía oral mejora la respuesta de hormona del crecimiento a la GR.(57), en tanto que dosis de 2 gr/día (50), o 1.5 gr/día (138) no tienen efecto sobre la secreción de hormona del crecimiento.
La lisina administrada parenteralmente aumenta la respuesta de hormona del crecimiento a la arginina (29). La administración oral de una combinación arginina/lisina no tiene efecto sobre la secreción de hormona del crecimiento (29).
Uso de vitamina B12
Estudios muy recientes han demostrado que la homocisteina es un factor de riesgo para enfermedad cardiovascular. Los niveles de homocisteina se incrementan cuando hay reducción de peso corporal en obesos (70). Los niveles de homocisteína se incrementan cuando hay deficiencias de vitaminas (folato, vit. B6, vit. B12). La. administración de estas vitaminas disminuye los niveles; de homocisteína (70). Es por ello importante en los pacientes obesos que bajan de peso por dietas hipocalóricas el suplemento con vitaminas para evitar el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
Dieta hipocalórica suplementada con aminoácidos y vitaminas
Lo anteriormente expuesto demuestra la importancia que tiene la suplementación con aminoácidos y vitaminas cuando se usan dietas hipocalóricas para el tratamiento de la obesidad. La suplementación con aminoácidos es considerada como segura y libre de toxicidad (95), sobretodo cuando la terapéutica trata de nivelar los valores séricos normales de aminoácidos.
Es importante sin embargo, como medida de control de calidad la evaluación permanente de los resultados a la luz de los nuevos conceptos médicos sobre el manejo de la obesidad. Como se ha referido en párrafos anteriores, un tratamiento de obesidad será considerado como exitoso cuando la reducción de peso es de 5% o más del peso inicial, y debe mantenerse esta pérdida de peso por al menos 1 año (154).
Suplemento con Glutation reducido
La administración exógena de glutation reducido (oral o parenteral) aumenta la concentración de glutation en diferentes tejidos sobretodo cuando hay disminución del glutation reducido endógeno debido a un compromiso de la homeostasis (3,13,147). El glutation reducido es la principal fuente de tioles plasmáticos (9), y celulares (104, 153), que tienen propiedades antioxidantes en diferentes tejidos (1, 38, 89, 90). Igualmente, el glutation reducido participa en la regulación del ciclo celular (124).
La administración de los aminoácidos precursores del glutation reducido no mejoran los niveles de glutation reducido en plasma, en cambio la administración oral de glutation reducido si aumenta la concentración plasmática, debido a su absorción como molécula intacta (17).
El glutation protege a los túbulos renales frente a una injuria hipóxica (103, 156), y puede atenuar el efecto del ácido málico sobre la función de los túbulos renales que ocurre por inhibición de la bomba sodio-potasio (4, 112).
El glutation reducido tiene un importante rol en el acoplamiento de la secreción de insulina inducida por la glucosa (75, 152); su disminución produce una menor secreción de insulina por las células de Langerhans del páncreas (76). La glucosa favorece el incremento del glutation reducido favoreciendo la liberación de insulina, en cambio, la administración de insulina disminuye los niveles de glutation reducido (7). La administración exógena de glutation reducido puede favorecer la secreción de insulina, en condiciones cuando la elevación de la hormona inducida por la glucosa favorezca una reducción del glutation reducido.
Suplemento con ácido málico
Experimentalmente se ha demostrado un aumento en la actividad enzimática del aspartato transaminasa en el hígado de ratas obesas. Esta mayor actividad es consistente con la funcionalidad del sistema malato-aspartato, que pudiera ser responsable para el mejoramiento de la eficiencia metabólica (134). El uso de ácido málico favorecería esta adaptación metabólica mejorando la eficiencia metabólica.
La administración oral de ácido málico, tiene una actividad hipolipidémica, disminuyendo los niveles de VLDL y LDL colesterol, en cambio los niveles de HDL-colesterol se incrementan. La actividad hipolipidémica se debe a una disminución de la actividad enzimática de las enzimas que dan origen a los ácidos grasos, colesterol y triglicéridos (74). El ácido málico administrado oralmente es estimulante de la secreción gástrica, favoreciendo con ello el proceso digestivo (145).
Aumento de peso previo al régimen de dieta hipocalórica
Existe un esquema de reducción de peso en la cual se requiere de una elevación inicial del peso corporal de más de medio kilo con una dieta libre hipercalórica por dos a tres días, y luego la aplicación de una dieta muy baja en calorías (Medical Management, 1993). Este paso es importante, pues se ha demostrado que con el ayuno de 24 a 48 h hay un aumento importante de los ácidos grasos libres, los cuales a su vez mejoran la función de las células beta del páncreas, mejorando la secreción de insulina basal y después de una carga de glucosa. Recientemente se ha demostrado que los individuos de mayor peso tienen una mejor secreción de insulina por acción de los ácidos grasos libres (40). Al aumentar el peso con la dieta libre se mejora la secreción de insulina, la cual va a tener un efecto importante como regulador de la saciedad durante el periodo de dieta hipocalórica. La saciedad juega un rol importante en el control del peso corporal. En condiciones post-prandiales (post-alimentos) la saciedad se relaciona con la secreción de insulina frente a los alimentos (68, 69). Esto sugiere que a mayor secreción endógena de insulina hay una mayor sensación de saciedad, y esto se consigue entre otros por el incremento de los ácidos grasos libres producidos por la dieta hipocalórica (40).
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(1) Instituto de Investigaciones de la Altura y Departamento de Ciencias Biológicas y Fisiológicas. Universidad Peruana Cayetano Heredia. Apartado 1843. Lima, Perú.
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Enlace fuente: http://sisbib.unmsm.edu.pe/bvrevistas/endocrinolog%C3%ADa/v05_n1-2/obesi_diet.htm
Artículos sobre Salud Mental: Psiquiatría, Psicología, Neurociencia y Psicofarmacología
viernes, 15 de julio de 2011
jueves, 14 de julio de 2011
Asociación entre el tratamiento con antidepresivos y las disfunciones sexuales
La aparición de disfunciones en las diversas etapas del ciclo sexual parece un efecto adverso frecuente del tratamiento con antidepresivos tanto en los varones como en las mujeres, con variaciones que dependen de los fármacos utilizados.
Dres. Serretti A, Chiesa A
SIIC
Journal of Clinical Psychopharmacology 29(3):259-266, Jun 2009
Introducción
Los antidepresivos de primera generación incluyen los tricíclicos y los inhibidores de la monoaminooxidasa. Ambos grupos de fármacos se asocian con sedación, aumento ponderal y efectos adversos cardíacos y anticolinérgicos potencialmente mortales. Después de la creación de los nuevos antidepresivos, como los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) o de serotonina y noradrenalina, se ha considerado la evaluación de otros efectos adversos, como las disfunciones sexuales (DS). Estas reacciones adversas se clasifican de acuerdo con el momento de su aparición durante el ciclo sexual normal, ya que pueden comprometer el deseo, la fase de excitación (agrandamiento del clítoris y lubricación vaginal en la mujer, función eréctil en el varón) o el orgasmo. Los fármacos con efectos sobre el sistema serotoninérgico pueden comprometer de manera negativa las tres fases, aunque se han descrito eventuales diferencias entre los varones y las mujeres.
No obstante, no se ha estimado con certeza la repercusión de los nuevos antidepresivos en relación con las DS. Se destaca la necesidad del uso de cuestionarios específicos o del interrogatorio dirigido para confirmar la importancia de la investigación específica de la vida sexual en estos pacientes.
En el presente metanálisis, los autores se propusieron la cuantificación de las DS asociadas con el tratamiento antidepresivo en función de las conclusiones de diversos estudios en los que se investigó este grupo de efectos adversos.
Métodos
Se llevó a cabo una búsqueda bibliográfica de los artículos publicados hasta julio de 2008 en las redes Medline e ISI Web of Knowledge. Se eligieron palabras claves predefinidas en inglés. Se incluyeron los estudios en los que se investigó la función sexual de personas tratadas con monoterapia con antidepresivos, con el uso de cuestionarios dirigidos y específicos. Se seleccionaron tanto ensayos a doble ciego como protocolos abiertos, transversales y retrospectivos.
Se excluyeron los artículos en los cuales se utilizaron fármacos antidepresivos como tratamiento de una DS primaria o como sustituto de una terapia previa, así como aquellos ensayos en los que sólo participaron individuos con DS o en los cuales se utilizaron estos fármacos sólo unos pocos días al mes, como en los trastornos de disforia premenstrual. Del mismo modo, no se consideraron los trabajos en los que no se dispuso de al menos un parámetro de respuesta dicotómica.
Se definió como criterio principal de valoración del metanálisis, la tasa de todas las DS atribuidas al tratamiento antidepresivo. Entre los criterios secundarios se mencionan los índices de DS relacionados con cada fase individual del ciclo sexual. Se obtuvieron los datos de cada uno de los trabajos, con la aplicación de técnicas de análisis de efectos fijos y una interpretación según el modelo por intención de tratar. En los artículos en los cuales no se identificó un grupo placebo se calculó la media ponderada para este parámetro a partir de los estudios controlados. Se estimó el nivel de heterogeneidad entre los distintos ensayos por medio de técnicas estadísticas específicas.
Resultados
El promedio de las DS asociadas con el uso de placebo fue de 14.2%, mientras que la mayor parte de los antidepresivos se vincularon con tasas significativamente superiores a este nivel. El citalopram, la fluoxetina, la paroxetina, la sertralina y la venlafaxina se relacionaron con los mayores índices de DS. Otros fármacos, como la fluvoxamina, el escitalopram, la duloxetina, la fenelzina y la imipramina se vincularon con una tasa de DS significativamente mayor que la relacionada con el placebo, si bien la magnitud resultó menor que con el primer grupo de fármacos citado por los autores. No obstante, tanto la amineptina como la agomelatina, el bupropión, la mirtazapina, la moclobemida y la nefazodona se asociaron con un porcentaje de DS similar o incluso inferior al placebo.
Mediante los análisis de sensitividad se demostró que el uso de diferentes escalas de evaluación se asoció con variabilidad significativa en el cálculo absoluto de las DS. De esta manera, la aplicación de sistemas de puntuación como Changes in Sexual Functioning Questionnaire y Psychotropic-Related Sexual Dysfunction Questionnaire se relacionó con mayores porcentajes de DS. Por el contrario, el interrogatorio dirigido sin el agregado de cuestionarios específicos se asoció con una menor prevalencia de DS.
En cuanto a los criterios secundarios de valoración, la tasa de efectos adversos asociados con el placebo en las fases de deseo, excitación y orgasmo se calculó respectivamente en 3.8%, 3.5% y 6.7%. Se señala que, con la excepción de la mirtazapina y el escitalopram, los fármacos que no se relacionaron de modo global con las DS tampoco se vincularon con estas alteraciones en el análisis de subgrupos. En cambio, se observó que el bupropión podría asociarse con mayor proporción de DS en la fase de excitación en comparación con el placebo. Por otra parte, la administración de selegilina por vía transdérmica pareció vincularse con menores índices de disfunciones en el deseo y la excitación sexual en comparación con el placebo. No obstante, en el único estudio en el cual se investigaron los efectos adversos de esta modalidad de administración de selegilina sólo se describieron las DS relacionadas con la fase de excitación en los varones.
En coincidencia, sólo en unos pocos trabajos se obtuvo información completa acerca de las diferencias entre ambos sexos. Así, se confirmó que los varones presentaban mayores índices de DS en las etapas de deseo y orgasmo en comparación con las mujeres. Como contrapartida, en las pacientes de sexo femenino se describió mayor incidencia de DS en la fase de excitación.
En otro orden, los autores señalan que, mediante la técnica de Egger, se detectaron sesgos significativos de publicación en el análisis de la fluoxetina (beta = 0.728, p = 0.04) y de la paroxetina (beta = 0.772, p = 0.02). Por el contrario, no se verificó la presencia de sesgos relacionados con las publicaciones referidas a la sertralina (beta = 0.824; p = 0.08).
Discusión
Los expertos señalan que distintos antidepresivos se asocian con tasas significativamente elevadas de DS en comparación con el placebo. Así, destacan que los mayores índices de efectos adversos relacionados con la actividad sexual correspondieron al citalopram, la fluoxetina, la paroxetina, la sertralina y la venlafaxina. Por otra parte, aclaran que no se describieron diferencias entre los distintos fármacos cuando las DS se consideraron en forma global o en cada fase individual del ciclo sexual, si bien las proporciones observadas fueron diferentes. Entre algunas excepciones, mencionan que la mirtazapina se vinculó con un aumento pequeño pero significativo de las DS en la fase de deseo en comparación con el placebo. Por el contrario, la administración transdérmica de selegilina se vinculó con menores niveles de disfunción en la etapa de deseo y de excitación en relación con el placebo.
Estos resultados guardan relación con las modificaciones desencadenadas por los ISRS en los niveles de diversos neurotransmisores. El sistema mesolímbico desempeña un papel fundamental en el interés sexual. En esta área del sistema nervioso, la dopamina constituye un neurotransmisor de especial relevancia. La inhibición selectiva de la recaptación de serotonina parece reducir la actividad de la dopamina en el sistema mesolímbico y, de este modo, podría inducir las DS. Además, se presume que la inhibición de los reflejos medulares simpáticos y parasimpáticos a nivel periférico por acción de los ISRS forma parte de las alteraciones en la excitación. Estos reflejos se asocian tanto con la erección como con el aumento de tamaño del clítoris. Se ha señalado además una probable reducción de la disponibilidad de óxido nítrico vinculada con la administración de paroxetina, si bien este efecto requiere mayor investigación.
En otro orden, las disfunciones orgásmicas parecen relacionadas con la disminución de los niveles de dopamina y de noradrenalina producidas por la activación de los receptores 5-HT2. Como corolario de estas acciones, se observan modificaciones en los sistemas simpático y parasimpático, con alteración del orgasmo y la eyaculación.
Por otra parte, de acuerdo con los resultados obtenidos, los varones presentan mayores índices de DS vinculadas con el deseo y el orgasmo, mientras que en las mujeres resultan más frecuentes las anomalías asociadas con la fase de excitación. Esta diferencia puede atribuirse al mayor componente cognitivo de la etapa de excitación sexual en las mujeres, en comparación con el mayor componente fisiológico que se observa en los varones.
Además de advertir que la tasa de DS parece variar en función de la escala empleada para su cuantificación, en el 15% de los sujetos con DS vinculadas con el tratamiento antidepresivo se verificó una mejoría moderada o completa hacia el tercer a sexto mes de la terapia farmacológica.
De todas maneras, los investigadores admiten algunas limitaciones en el modelo de análisis. En especial, destacan que en la evaluación se incluyeron estudios en los cuales se emplearon distintas escalas para la determinación de las DS. Asimismo, comentan que se seleccionaron ensayos con diferentes diseños estadísticos, si bien destacan que este modelo permitió una mayor representatividad de la población general. En relación con la inclusión de protocolos con una pequeña cantidad de participantes, consideran que pudo compensarse con el análisis de otros trabajos con gran proporción de pacientes.
Conclusiones
Los autores aseguran que, en función de los resultados obtenidos, el tratamiento con antidepresivos se asocia con elevada prevalencia de DS. De esta manera, afirman que el citalopram, la fluoxetina, la paroxetina, la sertralina y la venlafaxina se relacionan con mayores índices de DS, si bien otros fármacos como el bupropión se vinculan con una proporción de DS similar a la del placebo. Así, concluyen que se necesita una investigación más profunda acerca de la relación entre estos efectos adversos y otros fármacos antidepresivos.
Enlace fuente: http://www.intramed.net/contenidover.asp?contenidoID=63801
Dres. Serretti A, Chiesa A
SIIC
Journal of Clinical Psychopharmacology 29(3):259-266, Jun 2009
Introducción
Los antidepresivos de primera generación incluyen los tricíclicos y los inhibidores de la monoaminooxidasa. Ambos grupos de fármacos se asocian con sedación, aumento ponderal y efectos adversos cardíacos y anticolinérgicos potencialmente mortales. Después de la creación de los nuevos antidepresivos, como los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) o de serotonina y noradrenalina, se ha considerado la evaluación de otros efectos adversos, como las disfunciones sexuales (DS). Estas reacciones adversas se clasifican de acuerdo con el momento de su aparición durante el ciclo sexual normal, ya que pueden comprometer el deseo, la fase de excitación (agrandamiento del clítoris y lubricación vaginal en la mujer, función eréctil en el varón) o el orgasmo. Los fármacos con efectos sobre el sistema serotoninérgico pueden comprometer de manera negativa las tres fases, aunque se han descrito eventuales diferencias entre los varones y las mujeres.
No obstante, no se ha estimado con certeza la repercusión de los nuevos antidepresivos en relación con las DS. Se destaca la necesidad del uso de cuestionarios específicos o del interrogatorio dirigido para confirmar la importancia de la investigación específica de la vida sexual en estos pacientes.
En el presente metanálisis, los autores se propusieron la cuantificación de las DS asociadas con el tratamiento antidepresivo en función de las conclusiones de diversos estudios en los que se investigó este grupo de efectos adversos.
Métodos
Se llevó a cabo una búsqueda bibliográfica de los artículos publicados hasta julio de 2008 en las redes Medline e ISI Web of Knowledge. Se eligieron palabras claves predefinidas en inglés. Se incluyeron los estudios en los que se investigó la función sexual de personas tratadas con monoterapia con antidepresivos, con el uso de cuestionarios dirigidos y específicos. Se seleccionaron tanto ensayos a doble ciego como protocolos abiertos, transversales y retrospectivos.
Se excluyeron los artículos en los cuales se utilizaron fármacos antidepresivos como tratamiento de una DS primaria o como sustituto de una terapia previa, así como aquellos ensayos en los que sólo participaron individuos con DS o en los cuales se utilizaron estos fármacos sólo unos pocos días al mes, como en los trastornos de disforia premenstrual. Del mismo modo, no se consideraron los trabajos en los que no se dispuso de al menos un parámetro de respuesta dicotómica.
Se definió como criterio principal de valoración del metanálisis, la tasa de todas las DS atribuidas al tratamiento antidepresivo. Entre los criterios secundarios se mencionan los índices de DS relacionados con cada fase individual del ciclo sexual. Se obtuvieron los datos de cada uno de los trabajos, con la aplicación de técnicas de análisis de efectos fijos y una interpretación según el modelo por intención de tratar. En los artículos en los cuales no se identificó un grupo placebo se calculó la media ponderada para este parámetro a partir de los estudios controlados. Se estimó el nivel de heterogeneidad entre los distintos ensayos por medio de técnicas estadísticas específicas.
Resultados
El promedio de las DS asociadas con el uso de placebo fue de 14.2%, mientras que la mayor parte de los antidepresivos se vincularon con tasas significativamente superiores a este nivel. El citalopram, la fluoxetina, la paroxetina, la sertralina y la venlafaxina se relacionaron con los mayores índices de DS. Otros fármacos, como la fluvoxamina, el escitalopram, la duloxetina, la fenelzina y la imipramina se vincularon con una tasa de DS significativamente mayor que la relacionada con el placebo, si bien la magnitud resultó menor que con el primer grupo de fármacos citado por los autores. No obstante, tanto la amineptina como la agomelatina, el bupropión, la mirtazapina, la moclobemida y la nefazodona se asociaron con un porcentaje de DS similar o incluso inferior al placebo.
Mediante los análisis de sensitividad se demostró que el uso de diferentes escalas de evaluación se asoció con variabilidad significativa en el cálculo absoluto de las DS. De esta manera, la aplicación de sistemas de puntuación como Changes in Sexual Functioning Questionnaire y Psychotropic-Related Sexual Dysfunction Questionnaire se relacionó con mayores porcentajes de DS. Por el contrario, el interrogatorio dirigido sin el agregado de cuestionarios específicos se asoció con una menor prevalencia de DS.
En cuanto a los criterios secundarios de valoración, la tasa de efectos adversos asociados con el placebo en las fases de deseo, excitación y orgasmo se calculó respectivamente en 3.8%, 3.5% y 6.7%. Se señala que, con la excepción de la mirtazapina y el escitalopram, los fármacos que no se relacionaron de modo global con las DS tampoco se vincularon con estas alteraciones en el análisis de subgrupos. En cambio, se observó que el bupropión podría asociarse con mayor proporción de DS en la fase de excitación en comparación con el placebo. Por otra parte, la administración de selegilina por vía transdérmica pareció vincularse con menores índices de disfunciones en el deseo y la excitación sexual en comparación con el placebo. No obstante, en el único estudio en el cual se investigaron los efectos adversos de esta modalidad de administración de selegilina sólo se describieron las DS relacionadas con la fase de excitación en los varones.
En coincidencia, sólo en unos pocos trabajos se obtuvo información completa acerca de las diferencias entre ambos sexos. Así, se confirmó que los varones presentaban mayores índices de DS en las etapas de deseo y orgasmo en comparación con las mujeres. Como contrapartida, en las pacientes de sexo femenino se describió mayor incidencia de DS en la fase de excitación.
En otro orden, los autores señalan que, mediante la técnica de Egger, se detectaron sesgos significativos de publicación en el análisis de la fluoxetina (beta = 0.728, p = 0.04) y de la paroxetina (beta = 0.772, p = 0.02). Por el contrario, no se verificó la presencia de sesgos relacionados con las publicaciones referidas a la sertralina (beta = 0.824; p = 0.08).
Discusión
Los expertos señalan que distintos antidepresivos se asocian con tasas significativamente elevadas de DS en comparación con el placebo. Así, destacan que los mayores índices de efectos adversos relacionados con la actividad sexual correspondieron al citalopram, la fluoxetina, la paroxetina, la sertralina y la venlafaxina. Por otra parte, aclaran que no se describieron diferencias entre los distintos fármacos cuando las DS se consideraron en forma global o en cada fase individual del ciclo sexual, si bien las proporciones observadas fueron diferentes. Entre algunas excepciones, mencionan que la mirtazapina se vinculó con un aumento pequeño pero significativo de las DS en la fase de deseo en comparación con el placebo. Por el contrario, la administración transdérmica de selegilina se vinculó con menores niveles de disfunción en la etapa de deseo y de excitación en relación con el placebo.
Estos resultados guardan relación con las modificaciones desencadenadas por los ISRS en los niveles de diversos neurotransmisores. El sistema mesolímbico desempeña un papel fundamental en el interés sexual. En esta área del sistema nervioso, la dopamina constituye un neurotransmisor de especial relevancia. La inhibición selectiva de la recaptación de serotonina parece reducir la actividad de la dopamina en el sistema mesolímbico y, de este modo, podría inducir las DS. Además, se presume que la inhibición de los reflejos medulares simpáticos y parasimpáticos a nivel periférico por acción de los ISRS forma parte de las alteraciones en la excitación. Estos reflejos se asocian tanto con la erección como con el aumento de tamaño del clítoris. Se ha señalado además una probable reducción de la disponibilidad de óxido nítrico vinculada con la administración de paroxetina, si bien este efecto requiere mayor investigación.
En otro orden, las disfunciones orgásmicas parecen relacionadas con la disminución de los niveles de dopamina y de noradrenalina producidas por la activación de los receptores 5-HT2. Como corolario de estas acciones, se observan modificaciones en los sistemas simpático y parasimpático, con alteración del orgasmo y la eyaculación.
Por otra parte, de acuerdo con los resultados obtenidos, los varones presentan mayores índices de DS vinculadas con el deseo y el orgasmo, mientras que en las mujeres resultan más frecuentes las anomalías asociadas con la fase de excitación. Esta diferencia puede atribuirse al mayor componente cognitivo de la etapa de excitación sexual en las mujeres, en comparación con el mayor componente fisiológico que se observa en los varones.
Además de advertir que la tasa de DS parece variar en función de la escala empleada para su cuantificación, en el 15% de los sujetos con DS vinculadas con el tratamiento antidepresivo se verificó una mejoría moderada o completa hacia el tercer a sexto mes de la terapia farmacológica.
De todas maneras, los investigadores admiten algunas limitaciones en el modelo de análisis. En especial, destacan que en la evaluación se incluyeron estudios en los cuales se emplearon distintas escalas para la determinación de las DS. Asimismo, comentan que se seleccionaron ensayos con diferentes diseños estadísticos, si bien destacan que este modelo permitió una mayor representatividad de la población general. En relación con la inclusión de protocolos con una pequeña cantidad de participantes, consideran que pudo compensarse con el análisis de otros trabajos con gran proporción de pacientes.
Conclusiones
Los autores aseguran que, en función de los resultados obtenidos, el tratamiento con antidepresivos se asocia con elevada prevalencia de DS. De esta manera, afirman que el citalopram, la fluoxetina, la paroxetina, la sertralina y la venlafaxina se relacionan con mayores índices de DS, si bien otros fármacos como el bupropión se vinculan con una proporción de DS similar a la del placebo. Así, concluyen que se necesita una investigación más profunda acerca de la relación entre estos efectos adversos y otros fármacos antidepresivos.
Enlace fuente: http://www.intramed.net/contenidover.asp?contenidoID=63801
miércoles, 7 de noviembre de 2007
7 pasos para la autoaceptación y el crecimiento personal
Básicamente los pasos de cara a potenciar la autoestima podrían ser los siguientes:
1. Identificar el problema: es fundamental saber en todo momento qué es lo que me está sucediendo, qué me altera el estado de ánimo y qué es aquello que me hace recaer una y mil veces en los mismos errores. La identificación del problema pasa por ver también a qué te le tengo miedo, de qué huyo: la soledad, la opinión negativa de los demás, la crítica, los errores... Si no sé a qué temo tampoco puedo ser capaz de enfrentarme a ello.
2. Estar dispuesto y preparado para aceptar ayuda de los demás: nadie es totalmente autosuficiente y por lo tanto no puedo saber todo ni estar en todo. Por ello cuando no sé encontrar una solución a un problema personal o laboral tengo que estar preparado para aceptar la ayuda que otras personas puedan ofrecerte. Pero esta ayuda no va a ser como nosotros esperamos, porque llega en el momento oportuno y de una forma que no tal y como nos gustaría muchas veces, pero que en cualquier caso es buena para nosotros, a veces mucho mejor de lo que pensamos.
3. Aceptar más que esperar: esto significa que el ser humano siempre está intentando anticiparse a los acontecimientos y cuando no son tal y como uno espera se siente defraudado y abatido por las circunstancias. Aceptar significa estar viviendo el presente, esperar significa estar viviendo en el futuro. No puedo ser feliz ni creer en mí mismo si estoy siempre esperando a que ocurran determinadas circunstancias, por ejemplo, no puedo esperar a sentirme bien cuando consiga estar con la persona amada, no puedo esperar a gustarme cuando consiga el físico que me he propuesto, no puedo empezar a vivir cuando consiga sacarme la carrera que me he planteado, tengo que empezar a vivir ahora y sólo así lograré mis objetivos o podré disfrutar de lo que tengo aunque no lo consiga.
4. Para poder estar bien conmigo mismo, tengo que aprender a estar solo y sentirme como si estuviese acompañado: hoy día nos pasamos la vida huyendo de la soledad y del silencio. Si estoy solo en casa llamo a alguien o salgo corriendo para no sentirlo, o en su defecto pongo la tele o la radio para que me acompañen. Pero llenando mi vida de ruido, es como si estuviese huyendo de mí mismo, porque sólo cuando puedo permanecer sin compañía y sin necesitarla es cuando puedo pensar en quién soy y descubrir algo en mí que había estado luchando por salir y que el ruido y la gente no le habían dejado, esto es, MI PROPIO YO.
5. Sólo cuando sé quien soy puedo aceptarme tal y como soy y puedo apoyarme en mis puntos fuertes para superarme: la pregunta de ¿y tú cómo te describirías?, es una típica pregunta de entrevista de trabajo que todos respondemos porque nos aprendemos de memoria cuatro cosas, pero que en el fondo no me define en absoluto. El ser humano es muy complejo y está lleno de pequeños matices, pero si no sé cuáles son estos matices, tampoco sé cómo voy a reaccionar ante determinadas situaciones y tiendo a infravalorarme basándome en el autodesconocimiento.
6. Cuando sé quién soy puedo enfrentarme a mis miedos, resolver mis problemas, buscar alternativas y no hundirme en los fracasos, porque sé cuáles son mis fortalezas y cuáles son mis límites y al asumirlos soy capaz de luchar ante cosas que antes podían parecerme impensables
7. Cuando confío en mí, también tengo que ser capaz de buscar más alternativas y esto quiere decir que si me encuentro en un problema ante el cual no sé encontrar una solución porque las estrategias por mí probadas no dan resultado, tengo que arriesgarme a probar algo completamente distinto aún a riesgo de estrellarme, confiando en que si me caigo podré volver a levantarme y que peor que caer es estancarse en algo y no continuar avanzando en la vida.
Estos serían los siete pasos fundamentales que trabajando individualmente en ellos y profundizando servirían de base para continuar con nuestro crecimiento personal y para fortalecer nuestra autoestima, que es como los cimientos de una construcción, es decir: sin ella no hay nada.
María Jesús Adán Meléndez
Directora del Centro Psicológico Adán
centro@psicoadan.com
http://www.psicoadan.com
1. Identificar el problema: es fundamental saber en todo momento qué es lo que me está sucediendo, qué me altera el estado de ánimo y qué es aquello que me hace recaer una y mil veces en los mismos errores. La identificación del problema pasa por ver también a qué te le tengo miedo, de qué huyo: la soledad, la opinión negativa de los demás, la crítica, los errores... Si no sé a qué temo tampoco puedo ser capaz de enfrentarme a ello.
2. Estar dispuesto y preparado para aceptar ayuda de los demás: nadie es totalmente autosuficiente y por lo tanto no puedo saber todo ni estar en todo. Por ello cuando no sé encontrar una solución a un problema personal o laboral tengo que estar preparado para aceptar la ayuda que otras personas puedan ofrecerte. Pero esta ayuda no va a ser como nosotros esperamos, porque llega en el momento oportuno y de una forma que no tal y como nos gustaría muchas veces, pero que en cualquier caso es buena para nosotros, a veces mucho mejor de lo que pensamos.
3. Aceptar más que esperar: esto significa que el ser humano siempre está intentando anticiparse a los acontecimientos y cuando no son tal y como uno espera se siente defraudado y abatido por las circunstancias. Aceptar significa estar viviendo el presente, esperar significa estar viviendo en el futuro. No puedo ser feliz ni creer en mí mismo si estoy siempre esperando a que ocurran determinadas circunstancias, por ejemplo, no puedo esperar a sentirme bien cuando consiga estar con la persona amada, no puedo esperar a gustarme cuando consiga el físico que me he propuesto, no puedo empezar a vivir cuando consiga sacarme la carrera que me he planteado, tengo que empezar a vivir ahora y sólo así lograré mis objetivos o podré disfrutar de lo que tengo aunque no lo consiga.
4. Para poder estar bien conmigo mismo, tengo que aprender a estar solo y sentirme como si estuviese acompañado: hoy día nos pasamos la vida huyendo de la soledad y del silencio. Si estoy solo en casa llamo a alguien o salgo corriendo para no sentirlo, o en su defecto pongo la tele o la radio para que me acompañen. Pero llenando mi vida de ruido, es como si estuviese huyendo de mí mismo, porque sólo cuando puedo permanecer sin compañía y sin necesitarla es cuando puedo pensar en quién soy y descubrir algo en mí que había estado luchando por salir y que el ruido y la gente no le habían dejado, esto es, MI PROPIO YO.
5. Sólo cuando sé quien soy puedo aceptarme tal y como soy y puedo apoyarme en mis puntos fuertes para superarme: la pregunta de ¿y tú cómo te describirías?, es una típica pregunta de entrevista de trabajo que todos respondemos porque nos aprendemos de memoria cuatro cosas, pero que en el fondo no me define en absoluto. El ser humano es muy complejo y está lleno de pequeños matices, pero si no sé cuáles son estos matices, tampoco sé cómo voy a reaccionar ante determinadas situaciones y tiendo a infravalorarme basándome en el autodesconocimiento.
6. Cuando sé quién soy puedo enfrentarme a mis miedos, resolver mis problemas, buscar alternativas y no hundirme en los fracasos, porque sé cuáles son mis fortalezas y cuáles son mis límites y al asumirlos soy capaz de luchar ante cosas que antes podían parecerme impensables
7. Cuando confío en mí, también tengo que ser capaz de buscar más alternativas y esto quiere decir que si me encuentro en un problema ante el cual no sé encontrar una solución porque las estrategias por mí probadas no dan resultado, tengo que arriesgarme a probar algo completamente distinto aún a riesgo de estrellarme, confiando en que si me caigo podré volver a levantarme y que peor que caer es estancarse en algo y no continuar avanzando en la vida.
Estos serían los siete pasos fundamentales que trabajando individualmente en ellos y profundizando servirían de base para continuar con nuestro crecimiento personal y para fortalecer nuestra autoestima, que es como los cimientos de una construcción, es decir: sin ella no hay nada.
María Jesús Adán Meléndez
Directora del Centro Psicológico Adán
centro@psicoadan.com
http://www.psicoadan.com
¿Qué son los miedos? (Parte I)
El miedo sería el resultado de teñir el hecho presente con ideas, imágenes y experiencias negativas dolorosas o frustrantes que guardamos en la memoria.
Parte I
Comprender el tema del miedo no es fácil, dado que tenemos que entender como surge, como se desarrolla, despliega y cómo nos confunde.
Podemos padecer innumerables temores de intensidad diversa, desde temores que nos provocan un leve malestar, hasta aquellos que producen cuadros de ansiedad generalizada y otros trastornos. Los miedos objetivos de resguardo del propio cuerpo o mente ante una situación real, como encontrarnos frente a un animal peligroso o un precipicio, son miedos de cuidado y constituyen un temor sano que nos protege. Ante un riesgo cercano actuamos con responsabilidad.
Más complejo es el tema de los miedos subjetivos producidos por la evaluación que hace el pensamiento de un hecho determinado. En éste caso no se puede entender el miedo sin incorporar el factor tiempo. Pero no el cronológico, el que marca el reloj, que es real y nos señala el paso del tiempo objetivo en nosotros mismos. Nos referimos al tiempo subjetivo o psicológico. Éste es individual y arbitrario, está asentado en un tiempo- espacio imaginado.
Los hechos placenteros o dolorosos que suponemos nos ocurrirán se van a construir sobre la base de un almacén de recuerdos y experiencias personales que cada uno alberga, llamado memoria. Del acontecer de nuestras variantes imaginadas, surgen sensaciones de agrado (placer) o desagrado (sufrimiento, miedo), ya que el pasado con sus amores y horrores se nos hace presente y se convierte en una profecía personal de lo que nos sucederá (futuro).
Si ante determinada situación actuamos de inmediato, como cuando estamos en contacto con el hambre o con la temperatura ambiente, el pensamiento interviene muy poco, es racional, decisorio y la respuesta es rápida.
En otros casos, la mente-pensamiento coteja el hecho que nos ocurre, lo identifica en base al depósito de recuerdos, conocimientos y experiencias vividas (memoria consciente o inconsciente) y produce una sensación de agrado (placer) o desagrado (sufrimiento, miedo) según las circunstancias.
Esta evaluación mecánica del hecho que acaece por parte de la memoria condicionada es lo que dispara una amplia gama de sentimientos y sensaciones que oscilarán desde el extremo de la euforia jubilosa hasta su opuesto, el trastorno de pánico pasando por todos los estados intermedios.
No se trata sólo de nuestra memoria individual, sino también de aquella que heredamos a través de diez mil años de evolución humana y que nos ha sido transmitida genética y socialmente a través de palabras, imágenes, símbolos y signos.
El miedo sería, por lo que hemos visto, el resultado de teñir el hecho presente con ideas, imágenes y experiencias negativas dolorosas o frustrantes que guardamos en la memoria creyendo que nos protegerán.
Autor: Dr. Oscar Figueroa
Parte I
Comprender el tema del miedo no es fácil, dado que tenemos que entender como surge, como se desarrolla, despliega y cómo nos confunde.
Podemos padecer innumerables temores de intensidad diversa, desde temores que nos provocan un leve malestar, hasta aquellos que producen cuadros de ansiedad generalizada y otros trastornos. Los miedos objetivos de resguardo del propio cuerpo o mente ante una situación real, como encontrarnos frente a un animal peligroso o un precipicio, son miedos de cuidado y constituyen un temor sano que nos protege. Ante un riesgo cercano actuamos con responsabilidad.
Más complejo es el tema de los miedos subjetivos producidos por la evaluación que hace el pensamiento de un hecho determinado. En éste caso no se puede entender el miedo sin incorporar el factor tiempo. Pero no el cronológico, el que marca el reloj, que es real y nos señala el paso del tiempo objetivo en nosotros mismos. Nos referimos al tiempo subjetivo o psicológico. Éste es individual y arbitrario, está asentado en un tiempo- espacio imaginado.
Los hechos placenteros o dolorosos que suponemos nos ocurrirán se van a construir sobre la base de un almacén de recuerdos y experiencias personales que cada uno alberga, llamado memoria. Del acontecer de nuestras variantes imaginadas, surgen sensaciones de agrado (placer) o desagrado (sufrimiento, miedo), ya que el pasado con sus amores y horrores se nos hace presente y se convierte en una profecía personal de lo que nos sucederá (futuro).
Si ante determinada situación actuamos de inmediato, como cuando estamos en contacto con el hambre o con la temperatura ambiente, el pensamiento interviene muy poco, es racional, decisorio y la respuesta es rápida.
En otros casos, la mente-pensamiento coteja el hecho que nos ocurre, lo identifica en base al depósito de recuerdos, conocimientos y experiencias vividas (memoria consciente o inconsciente) y produce una sensación de agrado (placer) o desagrado (sufrimiento, miedo) según las circunstancias.
Esta evaluación mecánica del hecho que acaece por parte de la memoria condicionada es lo que dispara una amplia gama de sentimientos y sensaciones que oscilarán desde el extremo de la euforia jubilosa hasta su opuesto, el trastorno de pánico pasando por todos los estados intermedios.
No se trata sólo de nuestra memoria individual, sino también de aquella que heredamos a través de diez mil años de evolución humana y que nos ha sido transmitida genética y socialmente a través de palabras, imágenes, símbolos y signos.
El miedo sería, por lo que hemos visto, el resultado de teñir el hecho presente con ideas, imágenes y experiencias negativas dolorosas o frustrantes que guardamos en la memoria creyendo que nos protegerán.
Autor: Dr. Oscar Figueroa
¿Qué son los miedos? (Parte II)
Parte II
El pensamiento intelectual es el que predomina hoy en día. El desarrollo inesperado que alcanzaron la ciencia y la técnica en la segunda mitad del siglo XX, inclinó la balanza hacia ese tipo de pensamiento, tanto que lo empleamos en forma casi exclusiva, en desmedro de otras funciones del cerebro.
El pensamiento intelectual se manifiesta en una forma de actuar práctica, ahorrativa y resolutiva que hemos aprendido a aplicar en nuestra vida diaria. Es el intelecto quien nos hace saber, en caso de necesidad, cómo se arregla un circuito eléctrico o de qué modo haremos la respiración boca a boca en una urgencia.
En la nota anterior vimos que el pensar intelectual es especulativo y arrastra con él no sólo la carga de nuestro pasado individual, sino también, la del pasado colectivo.
Lo que llamamos “yo” o su acentuación, el “ego”, es el representante de tal pensar y el producto final de una serie de ingredientes que incorporamos sucesiva o simultáneamente a lo largo de la vida. Podríamos decir que, factores como la genética, el parto, la alimentación, el clima, la conciencia paterna y ancestral, las diferentes culturas, la educación, la propaganda, entre otros muchos y con distintas grados de importancia, determinaron lo que somos hoy. De esa combinación surgimos.
El hombre, ignorante de esa programación que se inicia en el momento en que es concebido, se considera libre.
La mochila que recoge toda la saga del pasado es pues la que constituye el eje del pensamiento intelectual o egocéntrico que estamos tratando,
Pero existe otra función de la mente natural que nos propone una alternativa al pensamiento intelectual. Se trata de la conciencia que llamaremos comprensiva, Ella nos libera no solo de todo libreto cultural y social sino también de las heridas del pasado albergadas en la memoria.
La conciencia comprensiva nos permite ver y vernos con discernimiento y ecuanimidad. Es unificadora y se la puede considerar una conciencia religiosa, no el sentido dogmático sino semántico, puesto que deriva del latín religare=unir.
¿Cómo instrumentamos el uso de la conciencia comprensiva? Un ejemplo sencillo de la vida cotidiana sería la actitud que podríamos adoptar frente a las diferencias en general, se refieran éstas a creencias, costumbres, etnias u otras. Mientras en estos casos el pensamiento intelectual define al otro como budista, espiritista, cristiano, judío, mahometano, ateo o negro, indio, ario, semita, etc. ya que es un pensamiento clasificador, reaccionario y trivial, la conciencia comprensiva nos propone que profundicemos la mirada para obtener una visión nueva del ser humano subyacente. De ese modo nos sentiremos integrados con los demás en una percepción humanitaria.
Donde sólo hay intelecto, no hay amor. Es la conciencia comprensiva la que nos conduce a él.
Todos los “deberías” o “no deberías” que arrastramos en el pensamiento intelectual constituyen la trastienda del miedo.
Dr. Oscar Figueroa
El pensamiento intelectual es el que predomina hoy en día. El desarrollo inesperado que alcanzaron la ciencia y la técnica en la segunda mitad del siglo XX, inclinó la balanza hacia ese tipo de pensamiento, tanto que lo empleamos en forma casi exclusiva, en desmedro de otras funciones del cerebro.
El pensamiento intelectual se manifiesta en una forma de actuar práctica, ahorrativa y resolutiva que hemos aprendido a aplicar en nuestra vida diaria. Es el intelecto quien nos hace saber, en caso de necesidad, cómo se arregla un circuito eléctrico o de qué modo haremos la respiración boca a boca en una urgencia.
En la nota anterior vimos que el pensar intelectual es especulativo y arrastra con él no sólo la carga de nuestro pasado individual, sino también, la del pasado colectivo.
Lo que llamamos “yo” o su acentuación, el “ego”, es el representante de tal pensar y el producto final de una serie de ingredientes que incorporamos sucesiva o simultáneamente a lo largo de la vida. Podríamos decir que, factores como la genética, el parto, la alimentación, el clima, la conciencia paterna y ancestral, las diferentes culturas, la educación, la propaganda, entre otros muchos y con distintas grados de importancia, determinaron lo que somos hoy. De esa combinación surgimos.
El hombre, ignorante de esa programación que se inicia en el momento en que es concebido, se considera libre.
La mochila que recoge toda la saga del pasado es pues la que constituye el eje del pensamiento intelectual o egocéntrico que estamos tratando,
Pero existe otra función de la mente natural que nos propone una alternativa al pensamiento intelectual. Se trata de la conciencia que llamaremos comprensiva, Ella nos libera no solo de todo libreto cultural y social sino también de las heridas del pasado albergadas en la memoria.
La conciencia comprensiva nos permite ver y vernos con discernimiento y ecuanimidad. Es unificadora y se la puede considerar una conciencia religiosa, no el sentido dogmático sino semántico, puesto que deriva del latín religare=unir.
¿Cómo instrumentamos el uso de la conciencia comprensiva? Un ejemplo sencillo de la vida cotidiana sería la actitud que podríamos adoptar frente a las diferencias en general, se refieran éstas a creencias, costumbres, etnias u otras. Mientras en estos casos el pensamiento intelectual define al otro como budista, espiritista, cristiano, judío, mahometano, ateo o negro, indio, ario, semita, etc. ya que es un pensamiento clasificador, reaccionario y trivial, la conciencia comprensiva nos propone que profundicemos la mirada para obtener una visión nueva del ser humano subyacente. De ese modo nos sentiremos integrados con los demás en una percepción humanitaria.
Donde sólo hay intelecto, no hay amor. Es la conciencia comprensiva la que nos conduce a él.
Todos los “deberías” o “no deberías” que arrastramos en el pensamiento intelectual constituyen la trastienda del miedo.
Dr. Oscar Figueroa
lunes, 22 de octubre de 2007
Sinestesia
Oír colores saborear formas
Los sinestésicos – personas cuyas percepciones sensoriales se fusionan –aportan valiosas pistas para entender la organización y funcionamiento del cerebro humano
Cuando moldea hamburguesas Matthew Blakeslee siente un intenso sabor amargo. Esmeralda Jones (un seudónimo) ve un color azul cuando escucha un do sostenido de piano como con cada nota evoca un color distinto, codifica por color las teclas y así le es fácil recordar y ejecutar escalas. Cuando Jeff Coleman mira números impresos en tinta negra los ve a color, cada uno con distinto matiz. Estas personas tienen sinestesia. Perciben el mundo de una forma inusual, tienen acceso a un sitio inhabitado entre la realidad y la fantasía. En su caso los sentidos no se dividen, se fusionan.
La sinestesia se estudia desde 1880, Francis Galtonprimo de Charles Darwin, publicó un artículo sobre ella en Nature. Muchos la han ignorado afirmando que es mera simulación, resultado del consumo de drogas (el LSD y la mezcalina producen efectos similares) o una rareza. Pero hace cuatro años, descubrimos procesos cerebrales que podrían explicarla. En nuestro estudio dimos también con nuevas pistas sobre misterios de la mente humana como la aparición del pensamiento abstracto de las metáforas y quizá del lenguaje.
Una explicación común de la sinestesia es que las personas sólo experimentan recuerdos y asociaciones de la infancia. Quizá de niño alguien jugaba con los imanes del refrigeradorel número 5 era rojo y el 6 verde. Esta teoría no explica por qué algunos conservan recuerdos sensoriales tan vívidos. Uno puede pensar en el frío viendo un cubo de hielopero sin sentirlono importa cuántas veces haya estado en contacto con el hielo y la nieve en la niñez.
Otra idea es que los sinestésicos hablan metafóricamente cuando describen un do bemol como “rojo”o cuando dicen que el pollo sabe “puntiagudo” igual que cuando alguien dice que una camisa es “chillona” o un vino es seco. En nuestro lenguaje hay muchas metáforas sensoriales y quizá los sinestésicos están dotados para ellas.
En 1999 empezamos a investigar si la sinestesia era una experiencia real. Esta pregunta en apariencia simple agobió durante décadas a los especialistas. Empezamos por preguntar a los sujetos de estudio: “¿Es un recuerdoo realmente ve el color como si lo tuviera usted delante?” Esto no nos llevó muy lejos. Algunos respondían: “Sílo veo perfectamente claro”. Pero la reacción más frecuente era: “Como que lo veo y como que no”. O: “No, no es un recuerdo. Veo el número claramente de color rojo pero sé también que no lo es, es negro. Supongo que se trata de un recuerdo”.
Para determinar si una percepción es sensorial los psicólogos usan mucho una prueba conocida como de resalte o discriminación. Si uno observa un grupo de líneas inclinadas distribuidas en un bosque de líneas verticales las primeras sobresalen. De inmediato uno las distingue del fondo y las agrupa mentalmente para formar con ellas una forma triangular por ejemplo. Y si la mayoría de los elementos del fondo son verdes y le piden a uno localizar los rojos, éstos saltarán a la vista. Por otra parte un grupo de números 2 negros diseminados entre números 5 del mismo color casi no se notan. Es difícil diferenciar los números 2 mirando cada uno pese a que son claramente distintos de sus vecinos, como una línea inclinada de una línea vertical. Entonces sólo ciertos rasgos primarios o elementales como el color o la orientación de una línea permiten agrupar. Con señales perceptuales más complejas como los númerosno es posible.
Nos preguntamos qué ocurriría si mostrábamos una mezcla de números a sinestésicos que ven por ejemplo, rojo ante un número 5 y verde ante un 2. Colocamos los números 2 formando un triángulo. Si la sinestesia era un fenómeno sensorial real nuestros sujetos lo verían fácilmente pues ven color con los números.
Después de realizar pruebas de discriminación con voluntarios los resultados fueron clarísimos. A diferencia de los sujetos normales los sinestésicos respondieron bien el 90 por ciento de las veces cuál era la forma de los grupos de números (igual que los no sinestésicos cuando el color de los números era distinto). El resultado muestra que los colores evocados son realmente de tipo sensorial y que los sinestésicos no inventan. Es imposible lograr tantos aciertos haciendo trampa. En otro caso impresionante pedimos a un sinestésico que ve el 5 con rojo que fijara la vista en la pantalla de una computadora. Fue incapaz de indicar en qué momento añadíamos subrepticiamente un auténtico rojo al número de color blancoa menos que el rojo fuera bastante intenso en cambio podía notar de inmediato cuándo se añadía al 5 un verde real.
Procesamiento visual
LA CONFIRMACIÓN de que la sinestesia es real trajo consigo otra pregunta: ¿por qué hay quienes la experimentan? Nuestros estudios nos condujeron a la idea de que los sinestésicos perciben el resultado de una especie de interconexión en el cerebro. Aunque esto se sugirió hace 100 añosvimos dónde y cómo ésta podría ocurrir.
Para entender los factores neurobiológicos que intervienen hay que saber cómo procesa el cerebro la información visual (véase la ilustración de la página opuesta). Una vez que la luz reflejada de una escena incide en los conos (receptores del color) del ojolas señales neuronales de la retina llegan al área 17en el lóbulo occipital detrás del cerebro. Ahí se procesa la imagen en agrupamientos locales o glóbulos correspondientes a características elementales como el color, el movimiento, la forma y la profundidad. La información de estas características se envía a regiones distantes de los lóbulos temporal y parietal donde se distribuye.
En el caso del color la información llega al área V4 en la circunvolución fusiforme del lóbulo temporal. De ahí se envía a otras áreas superiores relacionadas con los centros del color, incluida una región cercana a un área de unión en la corteza cerebral conocida como TPO (unión de los lóbulos temporal-parietal y occipital). Estas áreas se relacionarán con aspectos más sutiles del procesamiento del color como que el verde de las hojas se ve igual al anochecer que al mediodía pese a la distinta combinación de longitudes de onda reflejada por las hojas.
Entonces los cálculos numéricos se realizan también por etapas. Una de las primeras tiene lugar en la circunvolución fusiforme donde se representan las formas de los números, una posterior se realiza en la circunvolución angular, una parte de la unión TPO relacionada con conceptos numéricos como la ordinalidad (secuencia) y la cardinalidad (cantidad). (Aun después de quedar dañada la circunvolución angular por un accidente vascular cerebral o un tumor, el paciente puede identificar números aunque ya no divide ni resta. A menudo sigue multiplicando pues las tablas se aprenden de memoria.) Además estudios en humanos a partir de imágenes cerebrales hacen pensar que al mirar letras del alfabeto o números (grafemas) se activan células de la circunvolución fusiforme mientras que los sonidos de las sílabas (fonemas) se procesan más arriba también en las proximidades de la unión TPO.
Como los colores y los números se procesan primero en la circunvolución fusiforme y también cerca de la circunvolución angular supusimos que la sinestesia número-color se debía a una interconexión entre V4 y el área relacionada con la forma de los números (ambas en la circunvolución fusiforme)o entre el área superior del color y el área de los conceptos numéricos (ambas en la TPO).
Quizá la causa de variedades más raras de sinestesia sea una interconexión similar entre regiones de procesamiento sensorial distintas. Que el centro auditivo esté cerca de los lóbulos temporales del área superior del cerebro, que reciben las señales de color provenientes de V4 podría explicar también la sinestesia sonido-color. Y el sabor de las sensaciones táctiles en Matthew Blakesleese debería a una interconexión del córtex del gusto, situado en una región denominada ínsula y del córtex adyacente que representa el tacto de las manos.
Si la interconexión neuronal es la causa de la sinestesia ¿qué la produce?
Sabemos que se presenta en miembros de una misma familia por lo que hay un factor genético. Quizá sea una mutación que provoque el establecimiento de conexiones en áreas cerebrales normalmente separadas. O quizá dicha mutación sea la causa de un corte deficiente de conexiones preexistentes entre áreas donde las vinculaciones son escasas. Si la mutación se expresara (manifestara sus efectos) en algunas áreas cerebrales y no en otras, la disparidad explicaría por qué algunos sinestésicos fusionan colores y números y otros ven colores al oír fonemas o notas musicales.
Quienes poseen una determinada sinestesia son más proclives a manifestar otro tipo, lo que refuerza lo anterior.
Aunque sólo consideramos las interconexiones físicas nos dimos cuenta de que se podía obtener el mismo efecto si el número de conexiones fuera normal pero el equilibrio de sustancias químicas que viajan de una región a otraestuviera alterado. Por ello hablamos de interactivación. Por ejemplo las regiones cerebrales vecinas suelen inhibir entre sí su actividad para minimizar interferencias. Un desequilibrio químico que redujera la inhibición bloqueando la acción de un neurotransmisor inhibidor o no produciéndolo causaría que la actividad de un área estimulara la de otra vecina. En teoría la interactivación se daría entre áreas muy distantes lo que explicaría algunas de las sinestesias menos comunes.
Otros experimentos apoyan la idea de la interactivación algunos también ayudan a explicar diversas variedades de sinestesia. Uno de ellos se basa en un fenómeno visual conocido como amontonamiento (véase la ilustración de la página 63). Si usted mira fijamente un pequeño signo de + en una imagen que tiene también un 5 cercano al margen notará que es fácil distinguirlo aun cuando no lo vea directamente. Pero si rodeamos el 5 de números 3ya no lo identificará. Se verá desenfocado. Voluntarios con una percepción normal no lo reconocieron sólo algunos por casualidad. Esto no se debe a que los contornos se vean borrosos en la periferia del ángulo de visión pues el 5 se veía perfectamente cuando no estaba rodeado de números 3. Lo que impide identificarlo así es lo limitado de los recursos de la atención. Los 3 en torno al 5 distraen la atención de este número e impiden verlo.
Al aplicar esta prueba a dos sinestésicos nos llevamos una gran sorpresa. Cuando veían la pantalla comentaban: “No puedo ver el número de en medio. Está borroso pero se ve rojo supongo que es un cinco”. Si bien el número del centro no se percibió conscientemente en alguna parte de la mente sí se procesó. Los sinestésicos habrían utilizado este color para deducir el número del que se trataba. Si nuestra teoría es correcta este descubrimiento implica que el número se procesa en la circunvolución fusiforme y evoca el color adecuado antes de la etapa en la que se produce el efecto de amontonamiento en el cerebro la paradójica conclusión de esto es que aun un número “invisible” puede provocar una sinestesia.
Hay otro hallazgo que refuerza esta conclusión. Al reducir el contraste entre el número y el fondo el color sinestésico se fue atenuando hasta que los sujetos ya no lo vieronpero veían bien el número. El experimento de amontonamiento muestra que un número invisible puede evocar un color pero el del contraste indica que ver un número no garantiza ver un color. Quizá los números poco contrastados activan las células de la circunvolución fusiforme para percibir conscientemente la cifra pero no lo suficiente para interactivar las del color de V4.
Finalmente vimos que al mostrar a los sinestésicos números romanos como el Vno veían color. Esto sugiere que lo que evoca el color no es en sí el concepto de un número –en este caso el cinco–sino el aspecto visual del grafema. Lo anterior también implica en el caso de la sinestesia número-color una interactivación en la circunvolución fusiforme pues esta estructura se ocupa sobre todo de analizar la forma (y no el significado) de los números.
Una variación interesante: imagine la figura de un número 5 grande formada de pequeños números 3. Uno verá el “bosque” (el 5) o los “árboles” (los 3). Dos sinestésicos dijeron haber visto cambiar el color cada vez que modificaban su perspectiva. Este experimento implica que aun cuando la sinestesia sea de la apariencia (y no de un concepto de nivel superior) el cómo se categorice una información visual dependiendo de en qué se fije la atención también será determinante.
Después de reclutar a otros voluntarios fue obvio que no todos los sinestésicos que colorean son idénticos. Los días de la semana o los meses del año también hacen ver colores a algunos. El lunes puede ser verde el miércoles rosa y diciembre amarillo.
Lo único que los días de la semana los meses y los números tienen en común es la noción de secuencia numérica u ordinalidad. Quizá lo que provoca la presencia de color para algunos sinestésicos es el concepto abstracto de secuencia numérica no la forma del número. ¿Será que en estas personas la interconexión se establece entre la circunvolución angular y el área superior del color cerca de la unión TPO en vez de en las áreas de la circunvolución fusiforme? De ser así qué interacción explicaría por qué aun la representación abstracta numérica como la idea de los números de los días de la semana o los meses evoca también colores específicos. O sea de la parte del cerebro en que el gen mutante se exprese dependerá el tipo de sinestesia que se produzca: “superior”generada por conceptos numéricoso “inferior”producida por la forma. Así en algunas variedades inferiores la forma de una letra produciría color mientras que en las superiores el sonido o fonema de esa letra lo produciría los fonemas se representan cerca de la TPO.
Vimos también un caso que atribuimos a la interactivación en el que un sinestésico acromatópsico podía ver números con matices de colores que no puede percibir. El sujeto se refirió a ellos en forma encantadora como “colores marcianos”. Aunque los receptores de color de su retina no procesan ciertas longitudes de onda el área del color de su cerebro funciona y se interactiva viendo números.
En los experimentos de obtención de imágenes cerebrales que realizamos con Geoff Boynton del Instituto Salk de Estudios Biológicos de San Diego hubo evidencias preliminares de la activación local del área del color V4 acordes con lo predicho por nuestra teoría de la sinestesia como una interactivación. (Jeffrey Gray del Instituto de Psiquiatría de Londres y sus colegas informaron de resultados similares). Al mostrar números blancos y negros a sinestésicos, la activación cerebral aumentó no sólo en el área numérica –como ocurriría en los sujetos normales–sino en el área del color. Nuestro grupo observó también diferencias entre distintos sinestésicos. En uno de los sujetos con sinestesia inferior se observó mucha más activación en las etapas iniciales del procesamiento del color que en los del grupo control. Mientras en los sinestésicos superiores se observó menor activación en las etapas tempranas.
Facilidad para las metáforas
LO QUE DESCUBRIMOS sobre las bases neurológicas de la sinestesia explicaría en parte la creatividad de pintores, poetas y novelistas en quienes la sinestesia se da con frecuencia. Según un estudio ésta se presenta siete veces más en personas creativas.
Una habilidad que comparten muchas personas creativas es su facilidad para las metáforas (“Es el Oriente y Julieta es el Sol”). Es como si sus cerebros estuvieran configurados para crear relaciones entre elementos sin relación aparente como el Sol y una bella joven. Así como en la sinestesia se hacen vinculaciones arbitrarias entre entidades en apariencia disímiles –como son colores y números–las metáforas relacionan campos conceptuales inconexos. Quizá no sea coincidencia.
Muchos conceptos de alto nivel están anclados a regiones específicas del cerebro. Si lo piensan no hay nada más abstracto que un número y éste se representa como vimos en una región bastante pequeña del cerebro la circunvolución angular. La mutación considerada responsable de la sinestesia provoca un excedente de comunicación entre los mapas cerebrales (pequeñas áreas del córtex en las que se representan conceptos específicos como lo anguloso o lo curvo de una forma o en el caso de los mapas de color determinados colores). Según dónde en el cerebro se expresé y en qué grado la mutación originaría una sinestesia o una predisposición a vincular conceptos e ideas en apariencia inconexos en pocas palabras a la creatividad. Esto explicaría por qué el gen de la sinestesia en apariencia inútil sobrevive en la población.
Además de explicar la propensión de los artistas a la sinestesia nuestras investigaciones sugieren que todos podemos experimentarla y que quizás ésta preparó el marco para la evolución de conceptos abstractos. La unión TPO (y su circunvolución angular) tiene un papel en este fenómeno de percepción y suele intervenir en la síntesis intermodal. Es la región en la que se piensa que confluyen tacto oído y vista para la construcción de percepciones de alto nivel. Por ejemplo un gato es suave y sedoso (tacto)maúlla y ronronea (oído)tiene apariencia (vista) y olor (olfato) característicos todo esto se evoca a la vez a partir del recuerdo de un gato o del sonido de la palabra “gato”.
¿Podría haber sucedido que la circunvolución angular —muchísimo más grande en los humanos que en monos y simios— evolucionara primero para establecer asociaciones intermodales y que después se utilizara para funciones más abstractas como las metáforas?
Observe los dos dibujos concebidos por el psicólogo Wolfang Köhler. Uno parece una mancha de tinta y el otro un pedazo de vidrio roto puntiagudo. Después de preguntar “¿Cuál de los dibujos es un ‘buba’ y cuál un ‘kiki’?” un 98 por ciento respondió que la mancha era buba y que el otro dibujo era kiki.
Quizá esto se deba a que las suaves curvas y ondulante contorno de la figura parecida a una amibaimita las ondulaciones del sonido “buba” tal y como lo representan los centros auditivos del cerebro y también semeja la gradual flexión de los labios al producir el curvado sonido “buu-baa”.
En contraste la forma de onda del sonido “kiki” y la pronunciada flexión de la lengua en el paladar semeja la brusquedad de las líneas del contorno puntiagudo. Lo único que ambas percepciones de kiki tienen en común es el rasgo abstracto de la angulosidad que se obtiene en algún sitio cerca de TPO quizá en la circunvolución angular. (Hallamos que entre quienes tienen dañada esta circunvolución no se da el efecto buba-kiki: no relacionan bien forma y sonido.
En cierto sentido quizás todos somos sinestésicos de clóset.
En la circunvolución angular se lleva a cabo un tipo de abstracción muy elemental: obtener el común denominador de una serie de entidades muy disímiles. No sabemos con exactitud cómo se hace. Pero una vez que surgió la habilidad para la abstracción intermodal, quizá se allanó el camino para la aparición de otros tipos de abstracción más compleja en los que destacan los seres humanos. El aprovechamiento oportunista de una función para realizar otra es común en la evolución. Por ejemplo los huesos del oído de los mamíferos son resultado de la evolución de la parte posterior de la mandíbula de los reptiles. Además de permitir la creación de metáforas y el pensamiento abstracto, la abstracción intermodal pondría la simiente del lenguaje.
Cuando iniciamos nuestras investigaciones sobre sinestesia no sabíamos hasta dónde llegaríamos. Ni siquiera imaginábamos que este misterioso fenómeno, durante tanto tiempo considerado como una rareza, nos serviría para observar la naturaleza del pensamiento.
Vilayanur S. Ramachandran y Edward M. Hubbard
Material enviado por la Lic. Graciela E. Prepelitchi - TE: (54-11) 15-6674-8312 - Palermo - Buenos Aires - Argentina
Los sinestésicos – personas cuyas percepciones sensoriales se fusionan –aportan valiosas pistas para entender la organización y funcionamiento del cerebro humano
Cuando moldea hamburguesas Matthew Blakeslee siente un intenso sabor amargo. Esmeralda Jones (un seudónimo) ve un color azul cuando escucha un do sostenido de piano como con cada nota evoca un color distinto, codifica por color las teclas y así le es fácil recordar y ejecutar escalas. Cuando Jeff Coleman mira números impresos en tinta negra los ve a color, cada uno con distinto matiz. Estas personas tienen sinestesia. Perciben el mundo de una forma inusual, tienen acceso a un sitio inhabitado entre la realidad y la fantasía. En su caso los sentidos no se dividen, se fusionan.
La sinestesia se estudia desde 1880, Francis Galtonprimo de Charles Darwin, publicó un artículo sobre ella en Nature. Muchos la han ignorado afirmando que es mera simulación, resultado del consumo de drogas (el LSD y la mezcalina producen efectos similares) o una rareza. Pero hace cuatro años, descubrimos procesos cerebrales que podrían explicarla. En nuestro estudio dimos también con nuevas pistas sobre misterios de la mente humana como la aparición del pensamiento abstracto de las metáforas y quizá del lenguaje.
Una explicación común de la sinestesia es que las personas sólo experimentan recuerdos y asociaciones de la infancia. Quizá de niño alguien jugaba con los imanes del refrigeradorel número 5 era rojo y el 6 verde. Esta teoría no explica por qué algunos conservan recuerdos sensoriales tan vívidos. Uno puede pensar en el frío viendo un cubo de hielopero sin sentirlono importa cuántas veces haya estado en contacto con el hielo y la nieve en la niñez.
Otra idea es que los sinestésicos hablan metafóricamente cuando describen un do bemol como “rojo”o cuando dicen que el pollo sabe “puntiagudo” igual que cuando alguien dice que una camisa es “chillona” o un vino es seco. En nuestro lenguaje hay muchas metáforas sensoriales y quizá los sinestésicos están dotados para ellas.
En 1999 empezamos a investigar si la sinestesia era una experiencia real. Esta pregunta en apariencia simple agobió durante décadas a los especialistas. Empezamos por preguntar a los sujetos de estudio: “¿Es un recuerdoo realmente ve el color como si lo tuviera usted delante?” Esto no nos llevó muy lejos. Algunos respondían: “Sílo veo perfectamente claro”. Pero la reacción más frecuente era: “Como que lo veo y como que no”. O: “No, no es un recuerdo. Veo el número claramente de color rojo pero sé también que no lo es, es negro. Supongo que se trata de un recuerdo”.
Para determinar si una percepción es sensorial los psicólogos usan mucho una prueba conocida como de resalte o discriminación. Si uno observa un grupo de líneas inclinadas distribuidas en un bosque de líneas verticales las primeras sobresalen. De inmediato uno las distingue del fondo y las agrupa mentalmente para formar con ellas una forma triangular por ejemplo. Y si la mayoría de los elementos del fondo son verdes y le piden a uno localizar los rojos, éstos saltarán a la vista. Por otra parte un grupo de números 2 negros diseminados entre números 5 del mismo color casi no se notan. Es difícil diferenciar los números 2 mirando cada uno pese a que son claramente distintos de sus vecinos, como una línea inclinada de una línea vertical. Entonces sólo ciertos rasgos primarios o elementales como el color o la orientación de una línea permiten agrupar. Con señales perceptuales más complejas como los númerosno es posible.
Nos preguntamos qué ocurriría si mostrábamos una mezcla de números a sinestésicos que ven por ejemplo, rojo ante un número 5 y verde ante un 2. Colocamos los números 2 formando un triángulo. Si la sinestesia era un fenómeno sensorial real nuestros sujetos lo verían fácilmente pues ven color con los números.
Después de realizar pruebas de discriminación con voluntarios los resultados fueron clarísimos. A diferencia de los sujetos normales los sinestésicos respondieron bien el 90 por ciento de las veces cuál era la forma de los grupos de números (igual que los no sinestésicos cuando el color de los números era distinto). El resultado muestra que los colores evocados son realmente de tipo sensorial y que los sinestésicos no inventan. Es imposible lograr tantos aciertos haciendo trampa. En otro caso impresionante pedimos a un sinestésico que ve el 5 con rojo que fijara la vista en la pantalla de una computadora. Fue incapaz de indicar en qué momento añadíamos subrepticiamente un auténtico rojo al número de color blancoa menos que el rojo fuera bastante intenso en cambio podía notar de inmediato cuándo se añadía al 5 un verde real.
Procesamiento visual
LA CONFIRMACIÓN de que la sinestesia es real trajo consigo otra pregunta: ¿por qué hay quienes la experimentan? Nuestros estudios nos condujeron a la idea de que los sinestésicos perciben el resultado de una especie de interconexión en el cerebro. Aunque esto se sugirió hace 100 añosvimos dónde y cómo ésta podría ocurrir.
Para entender los factores neurobiológicos que intervienen hay que saber cómo procesa el cerebro la información visual (véase la ilustración de la página opuesta). Una vez que la luz reflejada de una escena incide en los conos (receptores del color) del ojolas señales neuronales de la retina llegan al área 17en el lóbulo occipital detrás del cerebro. Ahí se procesa la imagen en agrupamientos locales o glóbulos correspondientes a características elementales como el color, el movimiento, la forma y la profundidad. La información de estas características se envía a regiones distantes de los lóbulos temporal y parietal donde se distribuye.
En el caso del color la información llega al área V4 en la circunvolución fusiforme del lóbulo temporal. De ahí se envía a otras áreas superiores relacionadas con los centros del color, incluida una región cercana a un área de unión en la corteza cerebral conocida como TPO (unión de los lóbulos temporal-parietal y occipital). Estas áreas se relacionarán con aspectos más sutiles del procesamiento del color como que el verde de las hojas se ve igual al anochecer que al mediodía pese a la distinta combinación de longitudes de onda reflejada por las hojas.
Entonces los cálculos numéricos se realizan también por etapas. Una de las primeras tiene lugar en la circunvolución fusiforme donde se representan las formas de los números, una posterior se realiza en la circunvolución angular, una parte de la unión TPO relacionada con conceptos numéricos como la ordinalidad (secuencia) y la cardinalidad (cantidad). (Aun después de quedar dañada la circunvolución angular por un accidente vascular cerebral o un tumor, el paciente puede identificar números aunque ya no divide ni resta. A menudo sigue multiplicando pues las tablas se aprenden de memoria.) Además estudios en humanos a partir de imágenes cerebrales hacen pensar que al mirar letras del alfabeto o números (grafemas) se activan células de la circunvolución fusiforme mientras que los sonidos de las sílabas (fonemas) se procesan más arriba también en las proximidades de la unión TPO.
Como los colores y los números se procesan primero en la circunvolución fusiforme y también cerca de la circunvolución angular supusimos que la sinestesia número-color se debía a una interconexión entre V4 y el área relacionada con la forma de los números (ambas en la circunvolución fusiforme)o entre el área superior del color y el área de los conceptos numéricos (ambas en la TPO).
Quizá la causa de variedades más raras de sinestesia sea una interconexión similar entre regiones de procesamiento sensorial distintas. Que el centro auditivo esté cerca de los lóbulos temporales del área superior del cerebro, que reciben las señales de color provenientes de V4 podría explicar también la sinestesia sonido-color. Y el sabor de las sensaciones táctiles en Matthew Blakesleese debería a una interconexión del córtex del gusto, situado en una región denominada ínsula y del córtex adyacente que representa el tacto de las manos.
Si la interconexión neuronal es la causa de la sinestesia ¿qué la produce?
Sabemos que se presenta en miembros de una misma familia por lo que hay un factor genético. Quizá sea una mutación que provoque el establecimiento de conexiones en áreas cerebrales normalmente separadas. O quizá dicha mutación sea la causa de un corte deficiente de conexiones preexistentes entre áreas donde las vinculaciones son escasas. Si la mutación se expresara (manifestara sus efectos) en algunas áreas cerebrales y no en otras, la disparidad explicaría por qué algunos sinestésicos fusionan colores y números y otros ven colores al oír fonemas o notas musicales.
Quienes poseen una determinada sinestesia son más proclives a manifestar otro tipo, lo que refuerza lo anterior.
Aunque sólo consideramos las interconexiones físicas nos dimos cuenta de que se podía obtener el mismo efecto si el número de conexiones fuera normal pero el equilibrio de sustancias químicas que viajan de una región a otraestuviera alterado. Por ello hablamos de interactivación. Por ejemplo las regiones cerebrales vecinas suelen inhibir entre sí su actividad para minimizar interferencias. Un desequilibrio químico que redujera la inhibición bloqueando la acción de un neurotransmisor inhibidor o no produciéndolo causaría que la actividad de un área estimulara la de otra vecina. En teoría la interactivación se daría entre áreas muy distantes lo que explicaría algunas de las sinestesias menos comunes.
Otros experimentos apoyan la idea de la interactivación algunos también ayudan a explicar diversas variedades de sinestesia. Uno de ellos se basa en un fenómeno visual conocido como amontonamiento (véase la ilustración de la página 63). Si usted mira fijamente un pequeño signo de + en una imagen que tiene también un 5 cercano al margen notará que es fácil distinguirlo aun cuando no lo vea directamente. Pero si rodeamos el 5 de números 3ya no lo identificará. Se verá desenfocado. Voluntarios con una percepción normal no lo reconocieron sólo algunos por casualidad. Esto no se debe a que los contornos se vean borrosos en la periferia del ángulo de visión pues el 5 se veía perfectamente cuando no estaba rodeado de números 3. Lo que impide identificarlo así es lo limitado de los recursos de la atención. Los 3 en torno al 5 distraen la atención de este número e impiden verlo.
Al aplicar esta prueba a dos sinestésicos nos llevamos una gran sorpresa. Cuando veían la pantalla comentaban: “No puedo ver el número de en medio. Está borroso pero se ve rojo supongo que es un cinco”. Si bien el número del centro no se percibió conscientemente en alguna parte de la mente sí se procesó. Los sinestésicos habrían utilizado este color para deducir el número del que se trataba. Si nuestra teoría es correcta este descubrimiento implica que el número se procesa en la circunvolución fusiforme y evoca el color adecuado antes de la etapa en la que se produce el efecto de amontonamiento en el cerebro la paradójica conclusión de esto es que aun un número “invisible” puede provocar una sinestesia.
Hay otro hallazgo que refuerza esta conclusión. Al reducir el contraste entre el número y el fondo el color sinestésico se fue atenuando hasta que los sujetos ya no lo vieronpero veían bien el número. El experimento de amontonamiento muestra que un número invisible puede evocar un color pero el del contraste indica que ver un número no garantiza ver un color. Quizá los números poco contrastados activan las células de la circunvolución fusiforme para percibir conscientemente la cifra pero no lo suficiente para interactivar las del color de V4.
Finalmente vimos que al mostrar a los sinestésicos números romanos como el Vno veían color. Esto sugiere que lo que evoca el color no es en sí el concepto de un número –en este caso el cinco–sino el aspecto visual del grafema. Lo anterior también implica en el caso de la sinestesia número-color una interactivación en la circunvolución fusiforme pues esta estructura se ocupa sobre todo de analizar la forma (y no el significado) de los números.
Una variación interesante: imagine la figura de un número 5 grande formada de pequeños números 3. Uno verá el “bosque” (el 5) o los “árboles” (los 3). Dos sinestésicos dijeron haber visto cambiar el color cada vez que modificaban su perspectiva. Este experimento implica que aun cuando la sinestesia sea de la apariencia (y no de un concepto de nivel superior) el cómo se categorice una información visual dependiendo de en qué se fije la atención también será determinante.
Después de reclutar a otros voluntarios fue obvio que no todos los sinestésicos que colorean son idénticos. Los días de la semana o los meses del año también hacen ver colores a algunos. El lunes puede ser verde el miércoles rosa y diciembre amarillo.
Lo único que los días de la semana los meses y los números tienen en común es la noción de secuencia numérica u ordinalidad. Quizá lo que provoca la presencia de color para algunos sinestésicos es el concepto abstracto de secuencia numérica no la forma del número. ¿Será que en estas personas la interconexión se establece entre la circunvolución angular y el área superior del color cerca de la unión TPO en vez de en las áreas de la circunvolución fusiforme? De ser así qué interacción explicaría por qué aun la representación abstracta numérica como la idea de los números de los días de la semana o los meses evoca también colores específicos. O sea de la parte del cerebro en que el gen mutante se exprese dependerá el tipo de sinestesia que se produzca: “superior”generada por conceptos numéricoso “inferior”producida por la forma. Así en algunas variedades inferiores la forma de una letra produciría color mientras que en las superiores el sonido o fonema de esa letra lo produciría los fonemas se representan cerca de la TPO.
Vimos también un caso que atribuimos a la interactivación en el que un sinestésico acromatópsico podía ver números con matices de colores que no puede percibir. El sujeto se refirió a ellos en forma encantadora como “colores marcianos”. Aunque los receptores de color de su retina no procesan ciertas longitudes de onda el área del color de su cerebro funciona y se interactiva viendo números.
En los experimentos de obtención de imágenes cerebrales que realizamos con Geoff Boynton del Instituto Salk de Estudios Biológicos de San Diego hubo evidencias preliminares de la activación local del área del color V4 acordes con lo predicho por nuestra teoría de la sinestesia como una interactivación. (Jeffrey Gray del Instituto de Psiquiatría de Londres y sus colegas informaron de resultados similares). Al mostrar números blancos y negros a sinestésicos, la activación cerebral aumentó no sólo en el área numérica –como ocurriría en los sujetos normales–sino en el área del color. Nuestro grupo observó también diferencias entre distintos sinestésicos. En uno de los sujetos con sinestesia inferior se observó mucha más activación en las etapas iniciales del procesamiento del color que en los del grupo control. Mientras en los sinestésicos superiores se observó menor activación en las etapas tempranas.
Facilidad para las metáforas
LO QUE DESCUBRIMOS sobre las bases neurológicas de la sinestesia explicaría en parte la creatividad de pintores, poetas y novelistas en quienes la sinestesia se da con frecuencia. Según un estudio ésta se presenta siete veces más en personas creativas.
Una habilidad que comparten muchas personas creativas es su facilidad para las metáforas (“Es el Oriente y Julieta es el Sol”). Es como si sus cerebros estuvieran configurados para crear relaciones entre elementos sin relación aparente como el Sol y una bella joven. Así como en la sinestesia se hacen vinculaciones arbitrarias entre entidades en apariencia disímiles –como son colores y números–las metáforas relacionan campos conceptuales inconexos. Quizá no sea coincidencia.
Muchos conceptos de alto nivel están anclados a regiones específicas del cerebro. Si lo piensan no hay nada más abstracto que un número y éste se representa como vimos en una región bastante pequeña del cerebro la circunvolución angular. La mutación considerada responsable de la sinestesia provoca un excedente de comunicación entre los mapas cerebrales (pequeñas áreas del córtex en las que se representan conceptos específicos como lo anguloso o lo curvo de una forma o en el caso de los mapas de color determinados colores). Según dónde en el cerebro se expresé y en qué grado la mutación originaría una sinestesia o una predisposición a vincular conceptos e ideas en apariencia inconexos en pocas palabras a la creatividad. Esto explicaría por qué el gen de la sinestesia en apariencia inútil sobrevive en la población.
Además de explicar la propensión de los artistas a la sinestesia nuestras investigaciones sugieren que todos podemos experimentarla y que quizás ésta preparó el marco para la evolución de conceptos abstractos. La unión TPO (y su circunvolución angular) tiene un papel en este fenómeno de percepción y suele intervenir en la síntesis intermodal. Es la región en la que se piensa que confluyen tacto oído y vista para la construcción de percepciones de alto nivel. Por ejemplo un gato es suave y sedoso (tacto)maúlla y ronronea (oído)tiene apariencia (vista) y olor (olfato) característicos todo esto se evoca a la vez a partir del recuerdo de un gato o del sonido de la palabra “gato”.
¿Podría haber sucedido que la circunvolución angular —muchísimo más grande en los humanos que en monos y simios— evolucionara primero para establecer asociaciones intermodales y que después se utilizara para funciones más abstractas como las metáforas?
Observe los dos dibujos concebidos por el psicólogo Wolfang Köhler. Uno parece una mancha de tinta y el otro un pedazo de vidrio roto puntiagudo. Después de preguntar “¿Cuál de los dibujos es un ‘buba’ y cuál un ‘kiki’?” un 98 por ciento respondió que la mancha era buba y que el otro dibujo era kiki.
Quizá esto se deba a que las suaves curvas y ondulante contorno de la figura parecida a una amibaimita las ondulaciones del sonido “buba” tal y como lo representan los centros auditivos del cerebro y también semeja la gradual flexión de los labios al producir el curvado sonido “buu-baa”.
En contraste la forma de onda del sonido “kiki” y la pronunciada flexión de la lengua en el paladar semeja la brusquedad de las líneas del contorno puntiagudo. Lo único que ambas percepciones de kiki tienen en común es el rasgo abstracto de la angulosidad que se obtiene en algún sitio cerca de TPO quizá en la circunvolución angular. (Hallamos que entre quienes tienen dañada esta circunvolución no se da el efecto buba-kiki: no relacionan bien forma y sonido.
En cierto sentido quizás todos somos sinestésicos de clóset.
En la circunvolución angular se lleva a cabo un tipo de abstracción muy elemental: obtener el común denominador de una serie de entidades muy disímiles. No sabemos con exactitud cómo se hace. Pero una vez que surgió la habilidad para la abstracción intermodal, quizá se allanó el camino para la aparición de otros tipos de abstracción más compleja en los que destacan los seres humanos. El aprovechamiento oportunista de una función para realizar otra es común en la evolución. Por ejemplo los huesos del oído de los mamíferos son resultado de la evolución de la parte posterior de la mandíbula de los reptiles. Además de permitir la creación de metáforas y el pensamiento abstracto, la abstracción intermodal pondría la simiente del lenguaje.
Cuando iniciamos nuestras investigaciones sobre sinestesia no sabíamos hasta dónde llegaríamos. Ni siquiera imaginábamos que este misterioso fenómeno, durante tanto tiempo considerado como una rareza, nos serviría para observar la naturaleza del pensamiento.
Vilayanur S. Ramachandran y Edward M. Hubbard
Material enviado por la Lic. Graciela E. Prepelitchi - TE: (54-11) 15-6674-8312 - Palermo - Buenos Aires - Argentina
martes, 18 de septiembre de 2007
Causas del envejecimiento: el rol de las hormonas
El eje neuroendocrino tiene un papel fundamental en el proceso de envejecimiento. Aquí se lo explicamos.
Vista global del rol del eje neuroendocrino en el envejecimiento
El llamado “eje hipotálamo-hipofisario” está formado por el hipotálamo, una región del sistema nervioso central, que regula el funcionamiento de la glándula hipófisis, que segrega hormonas especiales que a su vez controlan la producción de las hormonas que se producen en otras áreas del organismo. Estas hormonas “periféricas” influyen a su vez, por un mecanismo de retroalimentación, en la producción de las hormonas de la hipófisis.
Esto funciona, grosso modo, de la siguiente manera: Supongamos, por ejemplo, que la glándula tiroides está produciendo menos hormona tiroidea de la que el organismo necesita. Esto es “detectado” por el hipotálamo, que le “indica” a la hipófisis que produzca una hormona especial llamada “TSH”, cuya función es estimular a la glándula tiroides para que produzca más hormona tiroidea. En respuesta a esta estimulación, la tiroides comienza a producir más hormonas, hasta que las mismas llegan a los niveles requeridos. Cuando esto ocurre, el eje hipotálamo-hipofisario nuevamente lo detecta, y hace que la hipófisis disminuya la producción de TSH para que la tiroides no se siga estimulando y no se produzcan hormonas tiroideas en exceso.
A este proceso por el que los niveles de hormonas periféricas (tiroideas en este caso) afectan la actividad del eje hipotálamo-hipofisario es a lo que se llama “retroalimentación”. La sincronía entre todos los componentes de este sistema es una de las características fundamentales del eje neuroendocrino que se ven afectadas por el envejecimiento, y afecta a las tres “áreas” principales del “envejecimiento hormonal”: el eje somático o GH-IGF-I (produciendo la llamada somatopausia), el eje gonadal o de las hormonas y órganos sexuales (gonadopausia), y la secreción de andrógenos por las glándulas suprarrenales (adrenopausia). En este último caso, los estudios epidemiológicos revelan la disminución constante de la secreción de andrógenos (DHEA y DHEA-S) en hombres y mujeres mayores, aunque no se conoce el origen de este agotamiento en la función de la zona adrenal de las glándulas suprarrenales.
Rol del sistema neuroendocrino en la variabilidad biológica del envejecimiento
La notable variabilidad en el estado del organismo de la población que envejece sanamente, y en la progresión de enfermedades relacionadas con el envejecimiento, (como por ejemplo la osteopenia, y los desórdenes cognitivos) pueden reflejar, en parte, las variaciones que naturalmente se dan en el producto final de la acción de los genes implicados. Por ejemplo, la diversidad molecular en el receptor glucocorticoide (la parte de las células -producida por la presencia de un gen específico- a la que se van a unir los corticoides para poder actuar), puede influenciar los efectos de los corticoides sobre los distintos tejidos. En otras palabras: en dos personas sanas distintas, el mismo nivel de corticoides puede tener efectos diferentes porque los receptores sobre los que actúan son también diferentes en cada una de esas personas, pese a que en ambas el gen que “produce” dichos receptores es normal.
De hecho, se piensa que estos polimorfismos en otro receptor, el receptor IGF-I, podían ser relevantes para explicar las diferencias interindividuales en la atrofia de los tejidos que se produce durante el envejecimiento.
Modelos de envejecimiento animal
La tortuga y la langosta exhiben, sorprendentemente, pocos signos de envejecimiento, aunque todavía no se sabe bien por qué razones. En las moscas comunes, la activación del gen “Matusalén” conlleva una extensión de la longevidad de aproximadamente 30%.
En las ratas de laboratorio, el “rejuvenecimiento” se puede estimular por sustancias llamadas apolipoproteínas (Apo) E-3 y E-4, cuya producción se incrementa por los estrógenos. En los ratones transgénicos a los que se anuló la capacidad de producir Apo-E, en cmbio, esta respuesta a los estrógenos no se produce. Este descubrimiento abona las suposiciones sobre el importante papel que jugarían los estrógenos en la prevención del envejecimiento neuronal y la enfermedad de Alzheimer.
Los estrógenos también jugarían un importante papel en la plasticidad neuronal (característica de un cerebro “joven”) induciendo la producción de proteínas especiales en los astrocitos (células que forman parte del sistema nervioso) e interviniendo en el funcionamiento de las neuronas que forman parte del eje neuroendocrino (sobre todo las neuronas relacionadas con el control de la secreción de hormonas sexuales). Esta respuesta de estas neuronas a los estrógenos se iría perdiendo con la edad.
Ritmos neuroendocrinos en el envejecimiento
Normalmente, la producción de hormonas se realizan en forma rítmica: hay ciertos momentos del día en que una hormona determinada se produce en mayor cantidad, y otros momentos en que su producción disminuye al mínimo. Estos ritmos neuroendocrinos se alteran con el envejecimiento.
Por ejemplo, aunque el papel de la melatonina en el envejecimiento humano aún no se conoce, la secreción máxima, durante la noche, de melatonina, disminuye en aproximadamente un 50% durante el envejecimiento. Otros centros del sistema nervioso central relacionados con los ritmos biológicos, como los núcleos supraquiasmáticos, muestran alteraciones durante el envejecimiento, según lo refleja el cambio de ritmos de 24 horas de hormonas como la GH, prolactina, cortisol, TSH y LH. Por ejemplo, entre la edad de 18 a 80 años, la secreción del cortisol, controlada por otra hormona llamada ACTH, se va adelantando (es decir, que el pico de secreción se va produciendo cada vez más temprano, en lo que se llama “avance de fase”), mientras que la caída vespertina en sus niveles es mayor, y las variaciones a lo largo del día más pequeñas. Variaciones similares se dan en el caso de otras hormonas, como la TSH y la GH.
Como resultante de este proceso, otros procesos orgánicos que también se presentan en forma rítmica (como la temperatura) muestran también avances de fase y disminución de la amplitud de las variaciones. Estas variaciones en los ritmos biológicos normales (los ritmos circadianos) se relacionan, por ejemplo, con un riesgo mayor de sufrir arritmias o infarto de miocardio. El conocimiento de los mismos ha dado lugar, por otra parte, al desarrollo de la llamada “cronofármacoterapia”, que es la administración de un determinado medicamento en función del ciclo circadiano del paciente, en un esfuerzo por evitar los efectos colaterales y aumentar la eficacia de la medicación.
Los ritmos de sueño en el envejecimiento
En los adultos mayores, son evidentes los problemas de sueño: fragmentación del sueño, aumento del tiempo necesario para conciliar el sueño, y disminución de una etapa fundamental del sueño normal, llamada REM.
Algunas sustancias que estimulan la secreción de la hormona GH pueden inducir el sueño en las ratas, los conejos, y los seres humanos. Por su parte, drogas como el gamma-hidroxibutirato y la ritanserina, pueden inducir tanto el sueño como la secreción de GH, por lo menos en los adultos jóvenes, lo que hace suponer que hay una relación entre el sueño y la GH. De manera inversa, el sueño poco profundo y desordenado que se asocia con las apneas de sueño, suprimen la secreción de GH.
Esta relación normal entre el sueño profundo y la secreción de GH, se puede ver erosionada durante el envejecimiento. Por otro lado, la privación de sueño en hombres jóvenes se acompaña de los mismos fenómenos neuroendocrinos y metabólicos que se presentan en el envejecimiento, como niveles elevados de cortisol, mayor tono del sistema nervioso simpático, y menor tolerancia a la glucosa.
Material enviado por la Lic. Graciela E. Prepelitchi - TE: (54-11) 15-6674-8312 - Palermo - Buenos Aires - Argentina
Vista global del rol del eje neuroendocrino en el envejecimiento
El llamado “eje hipotálamo-hipofisario” está formado por el hipotálamo, una región del sistema nervioso central, que regula el funcionamiento de la glándula hipófisis, que segrega hormonas especiales que a su vez controlan la producción de las hormonas que se producen en otras áreas del organismo. Estas hormonas “periféricas” influyen a su vez, por un mecanismo de retroalimentación, en la producción de las hormonas de la hipófisis.
Esto funciona, grosso modo, de la siguiente manera: Supongamos, por ejemplo, que la glándula tiroides está produciendo menos hormona tiroidea de la que el organismo necesita. Esto es “detectado” por el hipotálamo, que le “indica” a la hipófisis que produzca una hormona especial llamada “TSH”, cuya función es estimular a la glándula tiroides para que produzca más hormona tiroidea. En respuesta a esta estimulación, la tiroides comienza a producir más hormonas, hasta que las mismas llegan a los niveles requeridos. Cuando esto ocurre, el eje hipotálamo-hipofisario nuevamente lo detecta, y hace que la hipófisis disminuya la producción de TSH para que la tiroides no se siga estimulando y no se produzcan hormonas tiroideas en exceso.
A este proceso por el que los niveles de hormonas periféricas (tiroideas en este caso) afectan la actividad del eje hipotálamo-hipofisario es a lo que se llama “retroalimentación”. La sincronía entre todos los componentes de este sistema es una de las características fundamentales del eje neuroendocrino que se ven afectadas por el envejecimiento, y afecta a las tres “áreas” principales del “envejecimiento hormonal”: el eje somático o GH-IGF-I (produciendo la llamada somatopausia), el eje gonadal o de las hormonas y órganos sexuales (gonadopausia), y la secreción de andrógenos por las glándulas suprarrenales (adrenopausia). En este último caso, los estudios epidemiológicos revelan la disminución constante de la secreción de andrógenos (DHEA y DHEA-S) en hombres y mujeres mayores, aunque no se conoce el origen de este agotamiento en la función de la zona adrenal de las glándulas suprarrenales.
Rol del sistema neuroendocrino en la variabilidad biológica del envejecimiento
La notable variabilidad en el estado del organismo de la población que envejece sanamente, y en la progresión de enfermedades relacionadas con el envejecimiento, (como por ejemplo la osteopenia, y los desórdenes cognitivos) pueden reflejar, en parte, las variaciones que naturalmente se dan en el producto final de la acción de los genes implicados. Por ejemplo, la diversidad molecular en el receptor glucocorticoide (la parte de las células -producida por la presencia de un gen específico- a la que se van a unir los corticoides para poder actuar), puede influenciar los efectos de los corticoides sobre los distintos tejidos. En otras palabras: en dos personas sanas distintas, el mismo nivel de corticoides puede tener efectos diferentes porque los receptores sobre los que actúan son también diferentes en cada una de esas personas, pese a que en ambas el gen que “produce” dichos receptores es normal.
De hecho, se piensa que estos polimorfismos en otro receptor, el receptor IGF-I, podían ser relevantes para explicar las diferencias interindividuales en la atrofia de los tejidos que se produce durante el envejecimiento.
Modelos de envejecimiento animal
La tortuga y la langosta exhiben, sorprendentemente, pocos signos de envejecimiento, aunque todavía no se sabe bien por qué razones. En las moscas comunes, la activación del gen “Matusalén” conlleva una extensión de la longevidad de aproximadamente 30%.
En las ratas de laboratorio, el “rejuvenecimiento” se puede estimular por sustancias llamadas apolipoproteínas (Apo) E-3 y E-4, cuya producción se incrementa por los estrógenos. En los ratones transgénicos a los que se anuló la capacidad de producir Apo-E, en cmbio, esta respuesta a los estrógenos no se produce. Este descubrimiento abona las suposiciones sobre el importante papel que jugarían los estrógenos en la prevención del envejecimiento neuronal y la enfermedad de Alzheimer.
Los estrógenos también jugarían un importante papel en la plasticidad neuronal (característica de un cerebro “joven”) induciendo la producción de proteínas especiales en los astrocitos (células que forman parte del sistema nervioso) e interviniendo en el funcionamiento de las neuronas que forman parte del eje neuroendocrino (sobre todo las neuronas relacionadas con el control de la secreción de hormonas sexuales). Esta respuesta de estas neuronas a los estrógenos se iría perdiendo con la edad.
Ritmos neuroendocrinos en el envejecimiento
Normalmente, la producción de hormonas se realizan en forma rítmica: hay ciertos momentos del día en que una hormona determinada se produce en mayor cantidad, y otros momentos en que su producción disminuye al mínimo. Estos ritmos neuroendocrinos se alteran con el envejecimiento.
Por ejemplo, aunque el papel de la melatonina en el envejecimiento humano aún no se conoce, la secreción máxima, durante la noche, de melatonina, disminuye en aproximadamente un 50% durante el envejecimiento. Otros centros del sistema nervioso central relacionados con los ritmos biológicos, como los núcleos supraquiasmáticos, muestran alteraciones durante el envejecimiento, según lo refleja el cambio de ritmos de 24 horas de hormonas como la GH, prolactina, cortisol, TSH y LH. Por ejemplo, entre la edad de 18 a 80 años, la secreción del cortisol, controlada por otra hormona llamada ACTH, se va adelantando (es decir, que el pico de secreción se va produciendo cada vez más temprano, en lo que se llama “avance de fase”), mientras que la caída vespertina en sus niveles es mayor, y las variaciones a lo largo del día más pequeñas. Variaciones similares se dan en el caso de otras hormonas, como la TSH y la GH.
Como resultante de este proceso, otros procesos orgánicos que también se presentan en forma rítmica (como la temperatura) muestran también avances de fase y disminución de la amplitud de las variaciones. Estas variaciones en los ritmos biológicos normales (los ritmos circadianos) se relacionan, por ejemplo, con un riesgo mayor de sufrir arritmias o infarto de miocardio. El conocimiento de los mismos ha dado lugar, por otra parte, al desarrollo de la llamada “cronofármacoterapia”, que es la administración de un determinado medicamento en función del ciclo circadiano del paciente, en un esfuerzo por evitar los efectos colaterales y aumentar la eficacia de la medicación.
Los ritmos de sueño en el envejecimiento
En los adultos mayores, son evidentes los problemas de sueño: fragmentación del sueño, aumento del tiempo necesario para conciliar el sueño, y disminución de una etapa fundamental del sueño normal, llamada REM.
Algunas sustancias que estimulan la secreción de la hormona GH pueden inducir el sueño en las ratas, los conejos, y los seres humanos. Por su parte, drogas como el gamma-hidroxibutirato y la ritanserina, pueden inducir tanto el sueño como la secreción de GH, por lo menos en los adultos jóvenes, lo que hace suponer que hay una relación entre el sueño y la GH. De manera inversa, el sueño poco profundo y desordenado que se asocia con las apneas de sueño, suprimen la secreción de GH.
Esta relación normal entre el sueño profundo y la secreción de GH, se puede ver erosionada durante el envejecimiento. Por otro lado, la privación de sueño en hombres jóvenes se acompaña de los mismos fenómenos neuroendocrinos y metabólicos que se presentan en el envejecimiento, como niveles elevados de cortisol, mayor tono del sistema nervioso simpático, y menor tolerancia a la glucosa.
Material enviado por la Lic. Graciela E. Prepelitchi - TE: (54-11) 15-6674-8312 - Palermo - Buenos Aires - Argentina
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